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martes, 26 de febrero de 2013

Estampa urbana




Fotos de la pobreza en España por la crisis  
[Fotografía de Samuel Aranda para un reportaje en The New York Times sobre la austeridad y el hambre en España. 
Tomada del blog "Ciudadanos en crisis"]



Lo mismo que un ejército en derrota.
Así los vemos por las calles, solos,
empujando un carrito de bebé
o armados de unas bolsas donde guardan
sus míseros botines. Se desplazan
con el dolor a cuestas, siempre ajenos
a cuantos rostros se les cruzan; tienen
una oscura tristeza que está escrita
en su mirada joven, aunque algunos
también tengan sus años y debieran
haberse licenciado ya hace mucho,
habitar un hogar bien pertrechado
y disfrutar de un tiempo sin espinas.
Sin embargo, ahí están, a la deriva,
náufragos de ciudad, sin otro oficio
que el de sobrevivir. Llevan consigo
una derrota que no es suya: esa
que nos señala a todos, a este modo
de vida, a este ejercicio de egoísmo
con que adoctrina nuestra sociedad.
En los contenedores de basura
escriben el presente. Después, ¿nada?

6 comentarios:

  1. Yo diría que la derrota es de nuestra propia sociedad (nosotros) que no ha sabido ni sabe y, por ponernos a elucubrar, no quiere saber encontrar ese equilibrio necesario y cuya balanza se decanta siempre en contra de los más débiles.

    Abrazo, Antonio

    Fina

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    1. Así es Fina, ya lo dice el poema: ...una derrota que no es suya: esa / que nos señala a todos... Siempre fue así y más en estos tiempos de penuria.

      Un abrazo,

      Antonio

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  2. Una tendencia que hacen que los hechos cataloguen al ser humano. Es una guerra de todos y todos la perdimos. El mundo, este, el que hemos diseñado, comienza a tomar cartas en el asunto y algunos ya pudimos ver que vivir con demasiadas frivolidades no sirve más que para colgar a otros de otros contenedores.

    ¿Existe un movimiento universal que quiera poner en jaque la frivolidad del lujo?

    Mientras tanto en los dos últimos años, mis vacaciones las dediqué a caminar con un petate en el camino de Santiago, fuera de toda fe, o de todo alarde religioso, enseñé a mi hija que un macuto y unas botas es suficiente para encontrar otro tipo de realidad. Digamos que cambié el hotel estrellado, por las estrellas del camino. El zapato de noche por las chanclas "antiampollas". Ellas me acercan a los lugareños y sus historias de meigas y en esos caminos, descubres que el lujo, pesa, pesa demasiado.
    Colecciono compostelas que indultan los pescados, y no para entrar en el cielo, más bien para volver a pecar y volver al camino.

    Descubrir que necesito muy poco para ser feliz ha sido mi mayor tesoro, espero que sirva para apartar a un ser humano de esas despensas sociales, los contenedores.

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    1. Así es, Lola. Basamos nuestra vida en el afán de poseer cuando, con el paso del tiempo, uno acaba por entender que no hacen falta muchas cosas para ser feliz. Lo del Camino, es una de mis grandes asignaturas pendientes, aunque con mis rodillas hechas polvo no sé si algún día seré capaz de aprobarla.

      Gracias por tu aportación.

      Un abrazo,

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  3. Antonio, lo del camino, hay muchas maneras y tramos para hacer el camino. Incluso para una senderista como yo que me hago etapas de 40 km, hay una preparación cuidada, antes del camino.

    No tendré inconveniente en aconsejarte como profesional, sin compromiso alguno, cualquier pregunta sobre tus rodillas, limitaciones y posiblidades de hacer el camino puedes enviarme un correo a

    terapias.padilla@gmail.com


    Besos.

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    1. Gracias, Lola. Ya te diré algo. Muchas gracias.

      Un abrazo.

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