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jueves, 28 de febrero de 2013

Infancia


 
[Niños jugando al palo-monti-calla (España, años 60) Imagen tomada del Blog "Juegos y juguetes de la abuela", 
 donde, a este juego, se le denomina "Churro va"]
           
       Mi infancia fue la calle, los amigos del barrio, los juegos bucaneros, las chapas, el escondite inglés, el palo-monti-calla, la zorra, pídola, dólar, sobre-cuántas, las canicas, los santos, las luchas a pedradas, la onza de chocolate en la merienda, las lecciones cantadas en monodia, la vara del maestro, la estufa de petroleo. Mi infancia fue la luz de la lectura, las riñas con mi hermana, el parque los festivos, el río en el verano, la misa los domingos y el cine por la tarde en sesión doble. Y fue también —lo he dicho—, fugazmente, el cigarrillo alerta. Y el sueño, cada feria, de escapar con el circo.

8 comentarios:

  1. ¡Ahhhhhhh...!, como me ha gustado esta entrada llena de recuerdos. Esos juegos de infancia.
    ¡Que tiempos aquellos! Y como ha cambiado todo, Antonio.

    Hoy tengo que darte las gracias por esta entrada que tantos recuerdos me trajo.

    Un abrazo

    Fina

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    1. Ya lo creo que ha cambiado, Fina. Esa "universidad" de la calle, por desgracia, no la tienen los niños de ahora. La sensación de libertad para ir y venir desde que salíamos del cole hasta que volvíamos a la hora de la comida o la cena... En fin, así son ls cosas.

      Gracias a ti por la visita.

      Un abrazo.

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  2. Si,el escenario de la infancia por aquellos tiempos era la calle, igual para las niñas, solo que bajábamos la cuerda, las muñecas,los bonis, cambiábamos tebeos...mientras nos hacíamos mayores; buenos recuerdos nos trajiste, Antonio.

    Un abrazo

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    1. Así es, María. Lo de los tebeos también era propio de los chicos: lo había olvidado. Gracias por la aportación.

      Un abrazo.

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  3. ¡Tiempos! La foto me trae recuerdos precisos, no así el nombre de este juego, al que quizás por mi barrio le llamábamos "la madre" (aunque puede que este fuera sólo el nombre que dábamos a quien lo dirigía). Y estaba también, en parecida tesitura, lo de "churro-mediamanga-manga entera" y "la luz", en la que el grupo se disponía en forma de choza. Y entre los de "santos" o "chapas" (o a veces canicas, a las que siempre llamamos "bolas"), una variedad muy apreciada era "la condena" y, por supuesto, el gua. Par algunos de los juegos "de arrastre", era habitual proveerse de unas estupendas piezas de mármol que íbamos a buscar entre las ruinas de lo que fuera convento, creo que fransciscano, de la Trinidad. Y la taba o el cinto escondido, para mí de doloroso recuerdo: una vez buscándolo, me abrí la cabeza... Cuando había llovido y el terreno estaba practicable, lo habitual era sacar el pincho y ¡hala! a adelantarnos a lo que después harían los ayuntamientos con los terrenos urbanizables... En fin, Antonio, que a falta de una solanera donde platicar como es debido mientras pasa el invierno, es muy agradable venir a pegar la hebra aquí....

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    1. Creo, Alfredo, que, efectivamente, "la madre" era aquel que dirigía el juego: una (uno) por equipo. En mi barrio, desde luego, era palo-monti-calla. Lo que no recuerdo, aunque el nombre me suena, es lo del "churro-mediamanga-manga entera". ¿Se jugaba con "bolas"?
      Lo de ir a por piezas de mármol a la fábrica de harinas (antiguo convento de la Trinidad; ¿pudiera ser de Trinitarios, más que de Franciscanos?) también lo hacíamos nosotros. No así lo del pincho, al que jugué alguna vez con mis padres, cuando salíamos a comer al campo. En fin, otros tiempos...

      Un abrazo.

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  4. Pues juraría que churro, mediamanga, etc. venía a ser lo mismo que este palo-monti-calla, y curiosamente el otro nombre de la foto es "churro va"... En Youtube he visto este vídeo que se corresponde con mis (¿falsos?) recuerdos: http://www.youtube.com/watch?v=OAErzQUdk1Y . Lo que me lleva a plantear una cuestión cuasi metafísica: ¿pasaría yo mi infancia en Huesca sin sabelo? ja, ja. Cualquier día de estos, con paciencia y buen humor, podíamos dedicarle un monográfico a este jugoso tema de los juegos perdidos (o casi). Un abrazo

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    1. Alfredo, he visto el vídeo de youtube y, más allá de la disposición de los jugadores, no se parece al palo-monti-calla de mi barrio. Nosotros, sin duda, éramos más primitivos (vamos, más brutos). El juego consistía en ir acumulando jugadores del equipo, digamos, "saltador" sobre las espaldas de los que hacían, digamos, "de caballo". Se trataba de que todo el equipo saltador lograse subirse a lomos del otro equipo; si éste se acababa soltando, por el peso de los otros, la siguiente partida continuaba con las mismas posiciones; si, por el contrario,no había espacio para que todos los "saltadores" llegaran a coincidir "cabalgando", o alguno de éstos, durante la partida llegaba a hablar, los equipos cambiaban y el saltador pasaba a ser el que sufría el peso del otro.

      No estaría mal eso de volver a los juegos de antaño; algo que creo ya haber visto (eso sí, de pasada) en algún que otro blog.

      Un abrazo.

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