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sábado, 30 de marzo de 2013

El mercader



 
[Mercado hebreo ©  C. E. L.]

He puesto un tenderete de luz en el mercado.
Vendo sueños y risas y voces de colores,
tisanas magistrales que alivian el presente,
almendras de esperanza contra tantos agravios.
De vez en cuando, si alguien me pregunta o lo pide,
escribo algunos versos con que encender la noche,
saco de la chistera el gato de Chesire
y vuelvo del revés apolilladas normas.
Sé que no haré fortuna vendiendo esta quincalla,
que los tiempos son otros y exigen mercancías
diferentes. Mas sigo, ajeno a competencias,
alimentando espumas, estrellas, golondrinas.

2 comentarios:

  1. No conformarse con los tiempos que por azar nos tocan vivir, amando el pasado y refugiándose en lo que nos recuerda que podemos seguir alimentando espumas, estrellas, golondrinas.

    Me ha encantado dar un paseo por tu vivaz tenderete. Toda esa quincalla ha llegado a mí como un auténtico tesoro.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Gracias, Amanda. Puedes servirte mercancía a tu gusto.

      Un abrazo.

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