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domingo, 3 de marzo de 2013

Ese instante

[En Los Arenales - Julio 1966]


           A Chus Moreno y sus hermanos, 
           compañeros de juegos y de baños.


Está revuelto el río, se ven olas
—mínimas si se quiere, pero ciertas—:
las aguas agitadas por un viento
quemante de verano. Mientras tanto,
siguiendo indicaciones del fotógrafo
miramos a la cámara: un paréntesis
en nuestros juegos con la arena. Todos,
obedientes, posamos. Y ese instante
detenido en el tiempo nos devuelve,
al observarlo ahora, hasta aquel tiempo.
Es la prueba tangible de que un día
jugamos en el río, siendo niños.
Tal como baja ahora, bien pudiera
pensarse que lo habíamos soñado.

2 comentarios:

  1. ¡Y tanto que había olas! Y remolinos traicioneros capaces de darte un buen susto. O algo peor. De hecho, no había verano sin sus ahogados. Ahora, habría que tener una piel mutante de reptil antediluviano, o algo así, para atreverse a entrar en esas aguas.

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    1. ¡Y tanto que había ahogados! Raro era el 18 de julio o el día de Santiago que no sobrevolaba sobre la ciudad la noticia de alguno. Ahora, efectivamente, habría que poseer cualidades más que especiales para salir indemne de estas, en otro tiempo, transparentes aguas.

      Un abrazo.

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