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martes, 9 de abril de 2013

Así el tiempo



 
[Imagen tomada de aquí]


El tiempo es una farsa que acaba con nosotros,
un lugar que no existe, un sabor sin aroma,
y, sin embargo, somos esclavos de su enigma,
ya que nosotros mismos nos medimos en tiempo.
Que veinte años no es nada, nos advirtió aquel tango,
dándonos a entender que, aunque pasa la vida,
lo esencial, lo que importa, permanece en nosotros;
pero todo es mudanza, camino de la muerte.
Así vamos pasando como pasan las horas
—ese aliento del tiempo forjado en la ruïna—
mientras nos esforzamos en fijar los instantes.
La luz, que también muda, ignora la memoria.
Nosotros, sin embargo, somos en los recuerdos:
esas presencias vivas que nos atan al mundo
y dan sentido al tiempo que nos es otorgado,
e incluso a aquel que llega, cuando ya no existimos. 

2 comentarios:

  1. Poema muy reflexivo con un tono agridulce
    dejar pasar el tiempo, el nuestro y el que
    vendrá.
    Un fuerte abrazo.

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    Respuestas
    1. Paco, no estoy muy seguro de que el tono sea "agriculce". A fin de cuentas, de alguna manera, somos tiempo: el que vivimos y el que traspasamos en el recuerdo de los demás, cuando faltamos. Algo que, más que agridulce, me temo, no tiene vuelta de hoja. Por ahí quería ir el poema. Otra cosa es la pericia de su autor.

      Un fuerte abrazo.

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