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martes, 2 de abril de 2013

Espadaña



 
[Campanario de la Basílica del Prado (antes Ermita), en Talavera. ©  C. E. L.]


Tras de las ramas, la espadaña: tiempo
contra el azul del cielo recortado,
acampanadas voces que ahora callan
e invitan a la calma a las cigüeñas.

Tras de las ramas, líneas; geometría
barroca, tiempo que corre despacio;
reminiscencias de la infancia, cuando
entrábamos a misa con la abuela.

Hoy reconozco ausencias. Y aunque callen
las campanas mellizas, mientras miro
las oigo otra vez más, alborotadas,
empujando al exilio a las palomas.

Tras de las ramas, las contemplo: callan.
Son las mismas de siempre; yo soy otro.

2 comentarios:

  1. Para mi, Antonio,el sonido de las campanas y las cigüeñas siguen siendo las mismas, porque viven en nuestra memoria, en nuestro recuerdo, alojadas en los ramajes de nuestra infancia...

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Por ahí, efectivamente, andan. Aunque, en el caso del poema, yo me refería a un instante exacto en el que uno, mediante la observación de ese campanario, hace un ejercicio de introspección y se contempla ahora y en lo que fue años atrás. En fin, otra cosa es que el poema haya, realmente, recogido con precisión tal intención.

      Gracias por la visita.

      Un abrazo.

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