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sábado, 6 de abril de 2013

Hay un hombre sentado



[Mendigo. Imagen tomada de aquí]


Hay un hombre sentado a la salida
de ese supermercado. Se rodea
de algunas mantas viejas y cartones
que le salvan del frío a duras penas.
Tiene un cartel, escrito a lapicero,
donde pide limosna, por favor,
y un perrillo que le hace compañía
y arrastra con sosiego la pobreza.
La gente pasa (paso) por su lado,
sin apenas mirarle, a la carrera,
ajena (ajeno) a su figura triste,
a su desolación casi inhumana.
Hay un hombre sentado a la salida
de ese supermercado. Tendrá nombre
y sale el sol también para sus ojos
cada mañana. El mundo lo condena
(lo condenamos) y la vida sigue.
Es un hombre que mira sin edad,
y que a veces dispara una canción.

2 comentarios:

  1. Desgraciadamente cada día es más frecuente esa imagen que tan bien has retrataado en tu poema.
    Un saludo

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    Respuestas
    1. Así es, Carmen. Gracias por la visita.

      Un saludo.

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