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lunes, 1 de abril de 2013

Uno de abril

[Imagen tomada de aquí]



El uno de abril era entonces, oficialmente, “El día de la victoria”. Y yo, niño aún, no entendía por qué, si muchos años antes había supuesto el final de una guerra, no era éste un día de celebración y sí el 18 de julio, inicio de tantas tragedias y penalidades. Cuando pregunté a mis mayores sobre ello observé en sus rostros una sombra que alertó aún más mis inquietudes. Al cabo de los años lo entendí.

4 comentarios:

  1. Querido Antonio, ya sabes que me gano la vida como profesor de Historia en un instituto de Rivas y resulta curioso comprobar el uso de la amnesia como mecanismo de defensa. Muchos de los jóvenes actuales no saben qué fue la guerra civil y, por supuesto, no tienen nociones sobre su significado. Todos tendemos a creer que el ahora es el único tiempo posible. Por eso tu reflexión me parece muy atinada. Tenemos la obligación ética de saber quíen somos, de dónde venimos. Un abrazo...

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    1. Entiendo que, hasta cierto punto, a un joven entre 15 y 18 años (incluso más) pueda resultarle ajena por completo la guerra civil; lo cual no quita para que sea importante que conozcan sus causas y sus terribles consecuencias. Otra cosa es para los que nos movemos en torno a los cincuenta, que podemos recordar hablando de ella a nuestros mayores, e, incluso, siendo testigos de paisajes y restos de tal desastre.

      Salvando la cuestión histórica, que tiene su importancia, como digo en el texto, siempre me llamó la atención que se celebrara su inicio y no su final. Afortunadamente, ambas fechas, para la mayoría de los españoles, son sólo dos más en el calendario, aunque, tal como están los tiempos, no parece que acabemos de pasar página definitivamente.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Un día escuché -o leí- que el que no conoce su historia
    está abocado a repetirla, esperemos que esto no
    ocurra y que este retazo de paz y libertad que estamos
    viviendo no nos supere y se convierta en otra cosa que
    no quiero ni pensar. . .
    Un fuerte abrazo -hablar de ello no es recordarlo sino
    el paso para no olvidar lo que pasó.

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    1. Así es paco. Nunca se puede dar nada por sentado; de ahí que siempre, en casi todo, haya que estar ojo avizor.

      Gracias por la visita.

      Un fuerte abrazo.

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