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lunes, 6 de mayo de 2013

Pastor de los inviernos



He tomado al azar una palabra,
que ha resultado ser Amor. Quería,
prestidigitador de la aporía,
ir más allá de un simple abracadabra.

Y la he diseccionado con mis manos,
hundiéndome en su luz pura y sencilla:
la luz que surge viva de la arcilla
que se amasa con gestos cotidianos.

Así,  la luz, en llama derramada
por la mesa, los libros y cuadernos,
ha dado en más calor y llamarada.

Y tu rostro, pastor de los inviernos,
de tanta luz, sereno y luminoso,
era ese Amor trayéndome reposo.

4 comentarios:

  1. Hermoso soneto,
    tu blog contiene profundidad
    y lirismo,
    un placer pasearme por tus letras.

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    1. Gracias por tus palabras MTeresa. Ni que decir tiene que la puerta del blog está abierta las 24 horas.

      Un cordial saludo.

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  2. Respuestas
    1. Gracias, Alfredo. Es cierto que el soneto tiene un marcado acento barroco; lo cual, bien pensado, no sé si es bueno o todo lo contrario (guiño cómplice).

      Abrazos.

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