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martes, 18 de junio de 2013

Planto

[El Tajo a su paso por Talavera © A. C. G.]

El líquido reptil, verde y escaso,
que veis, fuera caudal en abundancia.
Un día, Padre Tajo; su importancia
cantara en altos versos Garcilaso.

Hoy es sólo la sombra de otro paso,
rumor de lo que ayer fue resonancia,
apenas río que olvidó su infancia,
imagen dolorosa del fracaso.

Hoy que busco en sus aguas la mirada
del niño que nadara en la corriente,
sólo encuentro hojarasca, espuma, cieno.

Del niño y de aquel río, apenas nada.
Y acaso en mi memoria, evanescente,
una huella de luz, dulce veneno.


2 comentarios:

  1. Pena de aguas que fueron vidas; que transportaron vida. Hermoso soneto que ahora nos transporta a esos años de oro.

    Lástima, digo, que en estas palabras suene el discurso que no el cristalino curso que cantó el bueno de Manrique y que moría en el mar y no entre estertores del cieno contaminado que ha asesinado aquella magnifica metáfora heraclitiana.

    Valgan las palabras, bellas, melancólicas, para reverdecer las orillas del rio de nuestros recuerdos (que también mis jovenes años se bañaron en un rio, el rio-grande: Guad el quevir).

    Un abrazo

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    1. Así es, amigo. Asistimos a una progresiva degeneración de nuestros ríos que, prácticamente, comienzan a ser insalvables. Pero, claro, eso qué importa a especuladores, depredadores y comisionistas. Ya se sabe aquello de "quien vega atrás que arree". ¡Qué mundo! ¡Señor, Señor...!

      Abrazos.

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