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miércoles, 2 de octubre de 2013

Acerca del silencio

[Escultura de Sergio García - Fotografía: A.C.G. - Sptbre. 2013]


No sé si es el calor o el desencanto
después de desnudar a las palabras;
no sé si es que no sé lo que decirme
o acaso es que carece de interés
y no cabe en el hueco de un poema.
La excusa es el verano, que me asfixia.
Pero si bien lo pienso, lo que ocurre
es que mi voz habita un laberinto
en el que no está clara la salida.
Vuelvo, eso sí, con intención al verso;
escribo lo que no es sino espejismo,
y si me pongo serio y no me engaño,
deduzco que el camino es el silencio.
Y bien sé que la vida continúa,
que habría que alertar continuamente
contra tanta mentira y corrupción;
que habría que abundar en un poema
que latiera, soñara y despertase
al lado de los pobres y mendigos;
en un poema vivo, que gritara
para que todos sepan lo que ocurre.
Sé bien que el verbo puesto a tu servicio
—amor, hablo contigo— sellaría
lo que frente a las horas respiramos;
ese afán de avanzar codo con codo,
labio con labio, fuego contra fuego.
Sé bien que en el poema todo cabe,
que no hay excusa para estar callado,
pero tampoco quiero ir en mi contra
y sé que lo mejor es ese viaje
que hago al leer los versos que me llegan
desde otros mares y otras singladuras.
Acaso llegue el día en que mis manos
se pongan otra vez mano a la obra.
Hoy sólo sé callar, aunque estos versos
tomen cuerpo, respiren, me desdigan.

4 comentarios:

  1. Alguien (ocasionalmente poeta, como todos los que a veces lo son) me dijo que la poesía era un mar que a menudo estaba en calma y no había más remedio que esperar a los vientos favorabales, o un poco de marea. Volverá la navegación, Antonio, no lo dudes. De hecho, como dices, ya ha vuelto. Y si no (me incluyo en esas cuitas, que tantas veces solo esquivo con la grafomanía artesanal), acordémonos de Borges y su enorgullecerse no de lo escrito, sino de lo leído.

    Un abrazo.

    Ah...., por fortuna, el calor ya va dejando de ser excusa ;-) , ¡menos mal!

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    1. Es cierto, Alfredo, que andamos en esas idas y venidas (acaso cada vez más "idas"...) Al margen de los calores, que tienen su importancia, una marcada pereza (acaso galbana crónica) parece atenazar mi mano y mi cerebro, y sólo sentarme con intención de escribir ya me cuesta lo suyo. Luego, cuando me pongo, la cosa todavía es peor. En fin, aun así, ahí andamos...

      Gracias por el apoyo. Fuerte abrazo.

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  2. Querido Antonio, por fortuna los versos te desdicen; nos dejan un mensaje solidario en cada sílaba con la fuerza tenaz de la buena poesía, con la certeza de que siempre queda mucho por hacer.
    Un fuerte abrazo y enhorabuena por el poema.

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    1. Amigo José Luis, no sabes cómo agradezco tus palabras en este tiempo --diría-- de vacío que me ronda de cara a la escritura. Como le digo a Alfredo, aun así, ahí andamos. A ver en qué da el otoño.

      Un fuerte abrazo.

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