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lunes, 28 de octubre de 2013

Esto de la escritura


         Esto de la escritura resulta conveniente cuando llega el invierno y el corazón se llena de neveros, y los diarios recogen noticias de lugares donde reina la muerte porque alguien, con ella, alimenta fondos de inversión.
Resulta conveniente cuando hay dudas y uno se pierde entre el sur y el norte de la razón, cuando anochece en todos los rincones del espejo y un barco por la sangre, a la deriva, pierde al telegrafista.
Si uno ama y no es correspondido.
Pero también si su amor se levanta por encima del mundo y el amor que recibe le convierte en gigante. Igual, en estos casos, conviene la escritura.
Cuando llega el horror. Pongo por caso, cuando las noticias de todos los periódicos nos hablan de ignominias; cuando alguien se aprovecha del débil o el mendigo; cuando las golondrinas escriben telegramas diciendo que no vuelven al balcón que fue suyo.
Esto de la escritura es conveniente también cuando se ignoran las razones por las cuales se escribe. También viene a servir de medicina, o, al menos, pasatiempo.
Otra cosa es saber qué itinerario siguen después de escritas las palabras, si llegan al infierno o se bifurcan por carreteras secundarias que dan en el olvido. Aunque ya poco importa, pues la palabra escrita, apenas dibujada, ajena a su hacedor, gozará de precisa autonomía.
Aun así, esto de la escritura es conveniente, y su gesto será bien empleado si, como dicen las buenas enseñanzas, son capaces de dar —a las palabras, me refiero— de beber al sediento.

En ocasiones, sin embargo, las manos están secas.

6 comentarios:

  1. "cuando llega el invierno y el corazón se llena de neveros" Me encanta.

    Abrazo.

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    1. Gracias, Paloma. Como siempre, un placer verte por este rinconcito.

      Un abrazo.

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  2. ... dar de beber al sediento, dar de comer al hambriento, dar Posada al peregrino (y valga la cuña publicitaria acompañada de, como tu gustas decir, Antonio, un guiño cómplice...) No hay duda de que la escritura es, también, el más perfecto compendio de aquello que de pequeños aprendimos que se llamaban "obras de misericordia". Que no nos falte su estímulo en todas esas situaciones que tan bien (d)escribes. Abrazos.

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    1. Pues sí, Alfredo. En esas andamos... con más o menos dudas, idas y venidas.

      Un abrazo.

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  3. Esto de la escritura sirve para combatir la soledad propia y la de los otros, como dice Galeano. Sirve para levantar la autoestima y la cabeza, para no olvidar que estamos aquí, para comprobar que lo que otros escriben es a veces bálsamo para heridas propias. Y sirve también para estar en contacto con sensibilidades tan distintas y tan parecidas. Me encanta lo que escribes.

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    1. Perdona, Mari Ángeles; se me había quedado atrás este comentario tuyo. Qué decir, sino agradecerte tus palabras y corroborar tus apostillas. Nos leemos.

      Un abrazo.

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