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domingo, 13 de octubre de 2013

Siempre amanece

[Foz, Julio 2013 - © A. C. G.]
 

Todos los días nunca son iguales.
Amanece y la luz se transfigura
en múltiples matices. Como ella,
también mi corazón se descompone
en diversos reflejos de mi yo.
Por eso, a veces,
la voz en mí es torrente, me recorre
de norte a sur y aflora
hasta la superficie en que me muestro
dispuesta a renombrar
lo que cosecho a solas y en silencio.
En cambio,
también en ocasiones desconecto
del mundo y de mí mismo,
y así callo,
y el tiempo pasa junto a mí, dispuesto
a ser un témpano de hielo y sombra.
En ambas circunstancias, yo pervivo.
En ambas ocasiones, amanece.
Soy yo, dentro de mí y soy afuera
de quien escribe ahora. Soy. Y el día
continúa su curso a mi pesar.

Siempre amanece.


2 comentarios:

  1. ... que no es poco, como decía la célebre película, ahora tan justamente jaleada. Se ve que el sol carece de "libre albedrío": siempre está en el tajo. Un abrazo.

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