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domingo, 10 de noviembre de 2013

Mi padre me visita por las noches

[Con mi padre, en el patio de casa, junto a la celinda. Mayo 1964]

Mi padre me visita por las noches.
En medio de mis sueños se aparece
y charlamos de tiempos ya pasados,
de anécdotas lejanas de mi infancia,
de escenas de un ayer que así regresa.
Su voz es la de siempre, y me sonríe
con la serenidad de su mirada;
joven, como en los días del verano
que me enseñó a nadar en nuestro río.
Sin embargo, después, cuando se marcha
y yo me quedo a solas con el alba,
soy consciente de toda esa distancia
que, noche a noche, se abre entre nosotros;
del abismo de tiempo que lo aleja
hasta otra dimensión. Y como sé
que nunca habrá un espacio donde un día
nuevamente podamos abrazarnos,
le acerco y le retengo como puedo:
en mis sueños y vivo en estos versos
donde respira mientras yo respire.

4 comentarios:

  1. Qué bonito. Y qué difícil es retener en la memoria a los seres queridos, que el tiempo se empeña en desdibujar.

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    1. Gracias, Mari Ángeles, por tu visita. Es cierta esa dificultad que apuntas. Sin embargo, nuestro recuerdo es la única manera de mantenerlos vivos.

      Un abrazo.

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  2. Muy emotivo, Antonio. A mí también me pasa.

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    1. Ayer, Alfredo, fue el primer aniversario de su fallecimiento. Las palabras, como quien dice, fluyeron solas. Entiendo que sea sentimiento común ante las pérdidas de nuestros seres más queridos.

      Un abrazo.

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