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jueves, 14 de noviembre de 2013

Ocaso

[Atardecer en Las Médulas © A. C. G.]

Sigilosamente,
la tarde declina.
Sangra el horizonte
tras viejas colinas.
Algunos vencejos
trazan garabatos
en un cielo malva.
Tocan a rebato
campanas lejanas.
La tarde declina.
Guedejas de lana
forman fugitivas
nuevos continentes
sobre el mar del cielo.
La luna comienza
su ronda sin sueño.
La noche se asoma
tras el horizonte
mientras ladra un perro
y otro le responde.
Sigilosamente,
se despide el día.
La luz de la tarde 
se hace tinta china.

4 comentarios:

  1. Machado, don Antonio, no lo hubiera dicho mejor. Y puede que no hubiera visto el hallazgo, tan delicadamente preciso, de la tinta china del último verso. Dan ganas de "bailarlo", aunque como ya casi es de noche, habrá que sosegarse. Abrazos.

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    Respuestas
    1. Hay voces que acompañan siempre, Alfredo. La de Don Antonio Machado es de las que permanece.

      Abrazos.

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    2. De la tinta china del último verso / nació este dibujo: / me puse a mirarlo / y era el universo.
      (Test de Roschard)

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    3. Y es que el universo
      sucede que cabe
      en un solo punto,
      donde es puerta y llave.

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