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sábado, 2 de noviembre de 2013

Pesadilla (sin final)


No duermo por las noches.
Me despierto de pronto entre sudores,
aguda desazón y un sueño en retirada:
imágenes vacías que no tienen
sentido y, sin embargo,
recobrado mi ser, me intranquilizan.
Sé bien que esto no es grave,
que no tiene importancia,
que es otra interferencia onírica del mundo
—por puro escepticismo,
jamás fui seguidor
de las teorías de Freud—,
pero no sé por qué,
a partir de ese instante,
no logro recobrar de nuevo el sueño,
y a vueltas en el lecho soy un zombi
hasta la madrugada.

Lo peor es que nunca
—de natural, curioso—
consigo conocer el desenlace.


Nota a pie de página: Buscando un vídeo con el que acompañar este poema, he dado por pura casualidad con el que subo, ajeno por completo al texto a ilustrar, pero que por lo que tiene de, diría, "asombroso", he querido compartir aquí. ¿Alguien diría que ese joven que toca --e incluso canta-- es Javier Krahe?

Nota 2: Tendría premio quien dijera que es Javier Krahe, ya que, como queda bien claro en el vídeo, no es Javier, sino Jorge. Despistado que es uno.

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