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jueves, 31 de octubre de 2013

Esas voces


No es posible, me digo, que esas voces
que ayer me acompañaban, las que abrían
de par en par mi corazón al viento
y dejaban en el papel en blanco
las huellas de mis dudas, se hayan ido
sin una despedida, sin más signos
que los que llegan del silencio. Nada
vienen a responder cuando las llamo,
cuando las cito en medio de la nieve,
y en la imaginación las pongo un cuerpo
tan fino como un hilo, y tan azul
como el azul del cielo en el verano.
No es posible, me digo. Y, sin embargo,
su silencio me llega por respuesta,
un humo cristalino que me ciega
la mirada, también el corazón.
No obstante, aguardo en medio del camino
a que vuelvan un día, bulliciosas;
cuando menos lo espere, cuando casi
haya olvidado su rumor, su aroma,
su tacto evanescente y caprichoso.
Será entonces, me digo, cuando vuelvan,
dóciles y precisas a mi encuentro,  
arcilla luminosa entre mis manos, 
que habrán de darlas cuerpo y transparencia.


lunes, 28 de octubre de 2013

Esto de la escritura


         Esto de la escritura resulta conveniente cuando llega el invierno y el corazón se llena de neveros, y los diarios recogen noticias de lugares donde reina la muerte porque alguien, con ella, alimenta fondos de inversión.
Resulta conveniente cuando hay dudas y uno se pierde entre el sur y el norte de la razón, cuando anochece en todos los rincones del espejo y un barco por la sangre, a la deriva, pierde al telegrafista.
Si uno ama y no es correspondido.
Pero también si su amor se levanta por encima del mundo y el amor que recibe le convierte en gigante. Igual, en estos casos, conviene la escritura.
Cuando llega el horror. Pongo por caso, cuando las noticias de todos los periódicos nos hablan de ignominias; cuando alguien se aprovecha del débil o el mendigo; cuando las golondrinas escriben telegramas diciendo que no vuelven al balcón que fue suyo.
Esto de la escritura es conveniente también cuando se ignoran las razones por las cuales se escribe. También viene a servir de medicina, o, al menos, pasatiempo.
Otra cosa es saber qué itinerario siguen después de escritas las palabras, si llegan al infierno o se bifurcan por carreteras secundarias que dan en el olvido. Aunque ya poco importa, pues la palabra escrita, apenas dibujada, ajena a su hacedor, gozará de precisa autonomía.
Aun así, esto de la escritura es conveniente, y su gesto será bien empleado si, como dicen las buenas enseñanzas, son capaces de dar —a las palabras, me refiero— de beber al sediento.

En ocasiones, sin embargo, las manos están secas.

sábado, 26 de octubre de 2013

Amar


Amar es un viaje donde todo
está por descubrir. La travesía
desconoce las rutas ya marcadas.
Los atlas que antes otros
trazaron, no nos sirven.

Es la gran aventura
donde se gana o pierde el corazón.


Nota: Después de subida la entrada de hoy me doy cuenta de que este mismo poema ya lo había mostrado en el blog con fecha 24-09-2011, con una ligerísima variación. He pensado en eliminarlo, pero, aunque sólo sea por mantener el vídeo de Ella Fitzgerald, aquí queda. Ruego disculpas por tal reiteración.

viernes, 25 de octubre de 2013

Recuerdo



A la orilla serena del camino
recobro la mirada
sobre el tiempo pasado y sus espejos,
sobre la voz del agua
que fluye, transparente, en mi memoria:
luz cálida y lejana
que a la orilla del hombre que me guía
parece más humana.
En silencio me asomo a mi pasado.
Recuerdo. Y todo pasa.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Que la vida viva


Sumamos vida al tiempo que la vida
resta el tiempo que queda hasta la muerte.
Sumamos muerte, porque no hay más suerte
que vivir y restar vida vivida.
Pero mientras la muerte se concreta,
que la vida, a la vida, se someta.

Cuando sea la muerte el punto cero
y la vida un instante ya olvidado,
será la nada un infinito albero
donde quepan la huellas del pasado.
Mas, mientras tanto, que la vida viva 
del gozo, el sueño y la pasión cautiva.


sábado, 19 de octubre de 2013

Historia vulgar


Miradlos cómo van a la deriva,
y, sin embargo, miran altaneros.
La culpa, por supuesto, es del escriba
y de la insidia de los mensajeros.
Ellos, que son los dueños del cotarro,
jamás manchan sus manos en el barro.

Miradlos, ejemplares y orgullosos,
padres modelos, próceres sin tacha,
su fe ni retrocede ni se agacha
ante los denunciantes ominosos.
Mantienen el poder, guardan su llave 
y burlan la Justicia: ya se sabe.



viernes, 18 de octubre de 2013

Una biografía


El paso de los días,
el peso de los dados,
el piso de la duda,
el poso del dolor. 

(Él puso la pasión.)

jueves, 17 de octubre de 2013

Cómo a nuestro parecer...

[Imagen tomada de revistareplicante.com]

Volvemos la mirada, y el camino
que quedó atrás parece transparente:
tal vez la perspectiva del recuerdo
potencie el espejismo. Sólo si
somos conscientes de que todo cambia
bajo el juego fractal de la memoria,
sabremos calibrar con cierto acierto
la verdadera realidad, y el hecho
de que nada es mejor porque se pueda
acercar al cristal de nuestros días.
Ya lo dijo el poeta de las Coplas, 
siglos antes que yo, sin circunloquios.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Tarea

[© Barri.] 

Ensayo complicados silogismos
que me lían y vuelven del revés.
Después, me quedo
a la orilla serena de mí mismo,
y veo atardecer como quien mira
el tiempo y su tic-tac desvanecerse.

Alguna vez, no obstante, 
aventuro un poema. 


domingo, 13 de octubre de 2013

Siempre amanece

[Foz, Julio 2013 - © A. C. G.]
 

Todos los días nunca son iguales.
Amanece y la luz se transfigura
en múltiples matices. Como ella,
también mi corazón se descompone
en diversos reflejos de mi yo.
Por eso, a veces,
la voz en mí es torrente, me recorre
de norte a sur y aflora
hasta la superficie en que me muestro
dispuesta a renombrar
lo que cosecho a solas y en silencio.
En cambio,
también en ocasiones desconecto
del mundo y de mí mismo,
y así callo,
y el tiempo pasa junto a mí, dispuesto
a ser un témpano de hielo y sombra.
En ambas circunstancias, yo pervivo.
En ambas ocasiones, amanece.
Soy yo, dentro de mí y soy afuera
de quien escribe ahora. Soy. Y el día
continúa su curso a mi pesar.

Siempre amanece.


viernes, 4 de octubre de 2013

Sextina bufa con Lope al fondo

  
Me lanzo a construir una sextina
—que no deja de ser un ejercicio
que requiere destreza y artificio
y una buena ración de disciplina—,
rimándola, además. A ello me pongo,
lejos del proceder de un zangandongo.

Pues, si fuese realmente un zangandongo,
nunca diera final a una sextina.
Me implico en ella más cuanto más pongo
afán en cabalístico ejercicio
de alzar con voluntad y disciplina
este edificio puro de artificio.

No hay base que cimiente el artificio
en manos de un poeta zangandongo
carente de tesón y disciplina;
y aquí, ya veis, avanza la sextina
con greda de palabras y ejercicio.
¡Pues menudo soy yo cuando me pongo!

La base de la cuarta estrofa pongo
para seguir armando el artificio
que supone afrontar el ejercicio
de un poeta cabal, no un zangandongo
que ni sabe trazar una sextina
ni atenerse a rigor ni disciplina.

¡La quinta estrofa ya! ¡Qué disciplina
la que me impongo siempre que me pongo!
Si cierro al fin la sexta, la sextina
habitará el jardín del artificio
que jamás un poeta zangandongo
pisó ni pisará sin ejercicio.

¡Me adentro en el final! Y este ejercicio
de versificación y disciplina
apunta a que no soy un zangandongo
(aunque no siempre, de verdad, me pongo);
que soy capaz de dar al artificio
el aspecto formal de una sextina.

Y ya está la sextina: el ejercicio
a base de artificio y disciplina
al que me pongo y niega al zangandongo.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Acerca del silencio

[Escultura de Sergio García - Fotografía: A.C.G. - Sptbre. 2013]


No sé si es el calor o el desencanto
después de desnudar a las palabras;
no sé si es que no sé lo que decirme
o acaso es que carece de interés
y no cabe en el hueco de un poema.
La excusa es el verano, que me asfixia.
Pero si bien lo pienso, lo que ocurre
es que mi voz habita un laberinto
en el que no está clara la salida.
Vuelvo, eso sí, con intención al verso;
escribo lo que no es sino espejismo,
y si me pongo serio y no me engaño,
deduzco que el camino es el silencio.
Y bien sé que la vida continúa,
que habría que alertar continuamente
contra tanta mentira y corrupción;
que habría que abundar en un poema
que latiera, soñara y despertase
al lado de los pobres y mendigos;
en un poema vivo, que gritara
para que todos sepan lo que ocurre.
Sé bien que el verbo puesto a tu servicio
—amor, hablo contigo— sellaría
lo que frente a las horas respiramos;
ese afán de avanzar codo con codo,
labio con labio, fuego contra fuego.
Sé bien que en el poema todo cabe,
que no hay excusa para estar callado,
pero tampoco quiero ir en mi contra
y sé que lo mejor es ese viaje
que hago al leer los versos que me llegan
desde otros mares y otras singladuras.
Acaso llegue el día en que mis manos
se pongan otra vez mano a la obra.
Hoy sólo sé callar, aunque estos versos
tomen cuerpo, respiren, me desdigan.