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lunes, 31 de marzo de 2014

Regreso



     Apenas mes y medio después de haber cerrado el chiringuito, no sé si con más fuerzas, vuelvo a la carga: me lo pide el cuerpo y, en este caso, estoy por darle gusto. Ignoro si será fiebre de un día, o si, ojalá, cogeré la velocidad de crucero necesaria como para no volver a dar la espantá, que diría un taurino. 
     En el tiempo que me he mantenido en silencio, no he dejado de asomarme a vuestras casas: unas veces en silencio; otras, dejando constancia de mi paso. Encontrarme en vuestras voces me ha servido para converger en mi propia voz, de modo que leeros ha sido la mejor medicina para mi modorra. Ahora, pienso, me toca a mí. A ello me lanzo. Espero que con cierto acierto.  

8 comentarios:

  1. Bienvenido, Antonio. Ya decía yo que no ibas a olvidarte de este contacto virtual...
    Pero estamos esperando tus trabajos que es lo importante.

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  2. Un placer tu regreso, Antonio: yo sí que notado tus cotidianas visitas a mi casa, algo que sabes aprecio grandemente.
    Y hoy, además, hemos coincidido en el gran Gradel. Otra complicidad más.
    Abrazo de bienvenida.

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    1. Gracias, Elías. Vamos a ver si cogemos velocidad de crucero. Seguimos leyéndonos.

      Otro abrazo para ti.

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  3. Bien regresado, Antonio. Que el verbo nos siga iluminado y la penumbra perdure tan acogedora. Abrazos (Imposible ayer dejar comentarios. A ver si hay más suerte hoy).

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  4. Gracias, Alfredo. Vamos con ello.

    Un abrazo.

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  5. Un placer tenerte de vuelta. Hace mucho que no miraba tu blog, desde que anunciaste tu marcha, que nunca me creí del todo, porque cuando las palabras te atrapan, no te sueltan nunca.

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    1. María Ángeles, aunque con retraso, acuso recibo de tus palabras: gracias por la confianza. Es verdad que las palabras "no te sueltan"; no lo hicieron, el silencio del blog, más que por culpa de las palabras se debió a la necesidad de unas, digamos, vacaciones.

      Un abrazo.

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