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martes, 1 de abril de 2014

Son circular


[Amanecer - © A. C. G.]
 

Toda la luz que cabe en la pupila
se desborda rotunda en la mañana,
define los contornos y descubre
la ciudad para hacerla transitable.
Las sombras de la noche, derrotadas,
se retiran sin tregua a sus cuarteles,
y la vida se ajusta, lentamente,
a las prisas y el ruido. Pareciera
que el mundo se despierta y, sin embargo,
ese atroz ajetreo, esa voraz
efervescencia, ese desasosiego
son formas de la muerte, interferencia
en la conversación del hombre con
su propia identidad.
                                        El sol traspasa
la luna del balcón hasta fijarse
sobre la vertical de la pared;
el tiempo en las esferas se eterniza
en un son circular de variaciones.
Toda la luz inunda mi pupila. 
Vendrá la noche y volverá la aurora.


2 comentarios:

  1. Entre noches y días, dando luz a la sombra (y viceversa), así discurre el «son», que tan bien fijas con estas palabras felices. Y que leo, sobre todo, como un canto de despertar. Un "son", por otro lado (o en otra posible lectura), que es también este presente que siempre parece en trance de ser un "fuimos". Un abrazo.

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    1. Pues sí, Alfredo, en esas andamos: a un día sigue otro y nosotros, al tiempo, somos protagonistas y espectadores de nuestro propio discurrir. Y, entre tanto, la luz nos une.

      Un abrazo.

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