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viernes, 23 de mayo de 2014

Conejo en pepitoria

[Imagen tomada, al igual que la receta, de aquí]

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Cocinamos conejo en pepitoria,
que es plato agradecido y contundente.
Se precisa conejo —algo evidente—,
huevos, cebollas, ajos, y esa gloria

que es oro —el azafrán—, almendra, pan,
caldo de pollo, jugo de aceituna,
y vino blanco.  Así a la conejuna
receta nos ponemos, según plan:

Cocer un par de huevos. Hacer, fritas,
rebanadas de pan, mejor de ayer.
Sobre papel, ponerlas a escurrir.

Las tajadas, freírlas, doraditas.
Sacar de la sartén. Salar. Poner
a dorar la cebolla. Sofreír.



2



Al mismo tiempo, hacer en un mortero
un majado con ajos, el pan frito,
tostado el azafrán, y un puñadito
de frutos del almendro. Con esmero,

la cebolla regarla con el vino.
Esperar a que su alma evaporice.
Y para que este guiso nos hechice,
incorporar la carne, el caldo, el fino

majado que hemos hecho. Triturar
una yema de huevo, ya cocido,
y añadir, repartida, a la cocción.

Dejar, a fuego suave, vertebrar
la mística fusión de este lucido
plato de tan antigua tradición.

Con la clara sobrante y bien picado
otro huevo, se adorna. Y terminado.


2 comentarios:

  1. Querido Antonio, uno que nunca acaba de adaptarse a las tecnologías virtuales, sigue dejando en los sentidos la cara más tangible de las cosas, así que acercarme a tus versos repletos de gastronomía y buena mesa poética me hace reconciliarme con la semana laboral. Un disfrute y feliz fin de semana.

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    1. Te confieso, José Luis, que el hecho de encajar una receta en un soneto (aunque, como en este caso, sea en dos), es algo que me divierte y a lo que no dejo de volver de vez en cuando. Ahora, así como otros cocinetos han pasado previamente por mis fogones, este conejo aún lo tengo en la recámara para cuando se presente la ocasión.

      Gracias por la cercanía.

      Un abrazo.

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