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domingo, 11 de mayo de 2014

Por tierras vikingas (1)

[Panorámica de Estocolmo © A. C. G.]

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Decididamente, debo aprender inglés —se dice—. Después de este viaje lo veo no sólo necesario, sino imprescindible. Salir de España sin manejar, al menos medianamente, el idioma de Shakespeare, es como caminar a ciegas por un inextricable laberinto. Y así, como un ciego sin referencias, me hubiera sentido —nos hubiéramos sentido, mi esposa y yo— por tierras vikingas, sin la inestimable ayuda de nuestras hijas. Un viaje de algo más de una semana en el que hemos podido disfrutar del verde paisaje de esos dos países, de sus inmensos bosques, de la abundancia de agua por todas partes —lagos, ríos, canales—, de la hospitalidad de sus gentes que, en contra de la creencia de que son distantes y frías, al menos en lo que a nosotros respecta, se han mostrado amables y diligentes ante cualquier consulta que hayamos podido dirigir a ciudadanos de una u otra nación, en Estocolmo o Copenhague, en una parte u otra del asombroso puente que enlaza ambos países, y que cruzamos por ferrocarril la mañana del primer viernes de mayo.

            En su libreta, el viajero trae reflexiones escritas a vuelapluma, bocetos de poemas, apuntes e impresiones a los que ahora, con más calma, dará oportuna forma como testimonio de un periplo gozoso y fructífero que habrá de recordar con gratitud mientras el tiempo lo acompañe.  

4 comentarios:

  1. Veo, Antonio, que ha sido un viaje lleno de calor por las tierras del frío.
    Me alegro.
    Abrazo.

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    1. Tú lo has dicho, amigo: un viaje cálido y provechoso; como para añorar, de nuevo en casa.

      Un abrazo.

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  2. Precioso Estocolmo. Y discrepo en cuanto a que los nórdicos no son fríos. Quizá Suecia es un tanto distinta, especialmente la zona de Goteborg, tan unida al continente. Noruegos o finlandeses son mucho más "suyos", como se suele decir. Me alegro que lo hayas pasado bien.

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    1. Cierto, una ciudad, Estocolmo, para disfrutar de ella. No afirmo que no sean, por lo general fríos; lo que sí digo es que, en nuestro caso, siempre se han mostrado amables y atentos. Por otro lado, lo de "hacerse el sueco", digo yo que vendrá de algún sitio, ¿no? (guiño cómplice).

      Un abrazo.

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