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domingo, 28 de septiembre de 2014

Posavasos

[Posavasos © A. C. G.]

Son de chapa, redondos, publicitan
una aceituna que es como ninguna,
y tienen la friolera de cincuenta
años,  si la memoria no me falla.
Mi abuelo, que era agente de la marca
en cuestión, recibió de propaganda
una partida para sus gestiones.
Yo mismo repartí, chaval entonces,
el cebo comercial entre las tiendas
de coloniales y de ultramarinos.
Quedaron en la casa cuatro juegos
de aquellos primitivos posavasos,
y el tiempo continuó con su carrera. 
Hoy son memoria viva de mi infancia.



Sucede que a veces uno se precipita (las prisas nunca son buenas consejeras) y saca a la luz textos que deberían haber pasado por el cedazo, tras el debido reposo; algo que, en el caso del poema anterior, no ha sucedido. Tras diversas relecturas y cada vez menos convencido de la versión mostrada, he procedido a su reescritura, que dejo aquí, por si el curioso lector quiere darse a las comparanzas: 


Son de chapa, redondos, se refieren
 a una aceituna que es como ninguna,
y llevan medio siglo entre nosotros;
no quito un día: mi memoria es larga.
Mi abuelo, que era agente comercial,
retiró de Correos una tarde
aquel paquete con la mercancía
que, luego, repartimos por las tiendas
de coloniales y de ultramarinos.
De aquellos primitivos posavasos,
quedaron en su casa cuatro juegos,
y después en la casa de mis padres.
Pasó el tiempo, que nunca se detiene,
y hoy, con ellos, regreso hasta mi infancia.




Son de chapa, redondos, se refieren
a una aceituna que es como ninguna,
y llevan medio siglo entre nosotros;
no quito un día: mi memoria es larga.
Mi abuelo, que era agente comercial,
retiró de Correos una tarde
aquel paquete con la mercancía
que, luego, repartimos por las tiendas
de coloniales y de ultramarinos.
De aquellos primitivos posavasos,
quedaron en su casa cuatro juegos,
y después en la casa de mis padres.
Hoy están en la mía. Yo soy otro. 
Y, acaso, el de mi ayer en su presencia. 










7 comentarios:

  1. Otra buena muestra (y muesca) de esta serie memorística que promete emociones legendarias. (Comenté también en "la pinza", que me llevó a recordar el uso "pistolero" del artilugio, pero falló la conexión, o lo que sea, y lo escrito se fue al vacío). Abrazos.

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    1. A tientas voy, Alfredo, por estos "Poemas insignificantes", sin saber todavía muy bien si llevan a algún sitio. Iré dejando más, aun a riesgo de que a más de uno le parezcan todavía más insignificantes de lo que puedan ser. Respecto a la pinza y su "uso pistolero", buen jugo que la sacamos en nuestra infancia (ignoro si habrá críos hoy en día que sepan montar el artilugio); no obstante, la pinza del poema era bien distinta a las de la ropa y estaba diseñada expresamente para "pinzar" la pernera y evitar desaguisados en la bicicleta.

      Fuerte abrazo.

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  2. Sería interesante "darse a las comparanzas", pero también poco práctico en este medio. Solo apuntaré que me parece que el primer verso de la primera versión es muy superior a su recambio; y que, en general, me gusta más y me parece más "fresco" el primer poema. Pero, ya digo, habría que matizar...

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  3. Fe de ratas (o sea, creencia de roedor): en mi anterior comentario, donde dice "el primer verso de la primera versión" debe decir "el último verso de la primera versión". El primero de la primera también me parece preferible a su equivalente en la segunda, pero la contundencia de la frase (con lo de "muy superior") no refleja mi opinión en ese caso. Dicho queda.

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    1. Sigo dudando, Alfredo.Ese "publicitan", me sigue chirriando... Es posible que el final siga sin estar conseguido. Apunto una tercera versión con nuevo remate que, mucho me temo, no hará sino echar más leña al fuego (es un decir).

      Nuevo abrazo.

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  4. Yo estoy dudoso, Antonio, y me explico. Me gusta más el cierre de la primera versión, me parece conciso y resolutorio. Pero es verdad que el avance argumental del segundo es más atinado. No me acaba de convencer en la segunda escritura, el penúltimo verso, tal vez por su sentido explícito y conocido. En fin, erudiciones de sábado que cansarán al lector. Lo que sí es cierto es que me encuentro muy próximo a esta etapa de tu escritura: limpia, concisa, confidencial e intimista, poesía evocadora que siempre está difundiendo emoción. Abrazos.

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    1. En esencia, coincido contigo, José Luis; de ahí el apunte que añado con la tercera versión. Más allá del poema que, con la perspectivas de los días, no acaba de convencerme, gracias por esa proximidad que, sabes, es mutua.

      Un abrazo.

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