Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Sesión de tarde

[Imagen tomada de la página de Rafael Castillejo]

Habrá quien no lo crea, quien suponga
que el dato es irreal, que no es posible
que recuerde la fila y la butaca
en las que me sentara aquel domingo
en el Cine Palenque. Yo tenía
poco más de diez años, y fui solo
a la sesión de tarde: fila nueve,
butaca dieciséis. También recuerdo
que vi un documental sobre los lobos
y una peli de monjas y toreros.
Llovía a la salida. Era de noche,
y en los escaparates se apiñaba
la gente a ver el fútbol en la tele: 
en blanco y negro, y con interferencias.


4 comentarios:

  1. Me ha encantado el poema. Lo he vivido en cada verso, con la misma nostalgia, con la misma emoción, con la misma bufanda de quien salió a la calle aquella tarde y soportó cansado interferencias mientras marcaba Gento... Enhorabuena poeta. El final es redondo. Y me has dejado en las manos un regalo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, José Luis, por esa complicidad. La anécdota, insignificante, es tal y como la cuento, y no sé por qué, después de tantos años, se me vino a la cabeza en busca de forma. A mí es un poema que me gusta especialmente, por lo que agradezco por partida doble tus generosas palabras.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Seguro que hasta le puedes poner fecha, grandísimo Funes (guiño cómplice). Por lo que dices, debió de ser un diecitantos de marzo o abril (¿tal vez mayo?) de 1965. Consultando los periódicos de la época (sección Cartelera) y escrutando entre las posibilidades de cuál pudiera ser esa "pelí de monjas y toreros" (¿El niño de las monjas?), seguro que llegaríamos a fotografiar con toda exactitud el momento. Aunque lo verdaderamente decisivo es, como señala Morante, la precisión poética de la memoria guiada por la sensibilidad para rescatar de forma tan personal una escena que a muchos, más o menos coetáneos, nos conecta con experiencias que sólo al ser así nombradas podemos recuperar. Yo también lo he disfrutado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que ésta sea la buena. Y digo esto porque ayer redacté tres respuestas y las tres se me fueron al garete por esas cosas de los..., digamos, duendes. A ver si esta vez el hilván queda.

      Te decía que, a tanto como poner fecha, no me atrevía, aunque calculo que debió de ser por enero o febrero, en pleno invierno: me veo sentado en el cine con el abrigo doblado sobre las rodillas..., aunque igual esto ya es novelar el recuerdo. Sobre si la peli era "El niño de las monjas", no te digo que no. Sí recuerdo monjas y toreros y, con más claridad en mi memoria, el documental sobre los lobos. Y, por supuesto, la fila y la butaca en donde me asenté. Por esto pondría la mano en el fuego (¡hala, ssagerao!)

      Lo que me resulta más curioso es cómo surgió el poema, a partir de esa fila y butaca, y, como quien tira de un racimo de cerezas, la tarde fue mostrándose palabra tras palabra.

      Como le digo a José Luis, me gustó el resultado, de ahí que agradezca esa complicidad que me llega de vosotros.

      Un abrazo.

      Eliminar