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domingo, 5 de octubre de 2014

Insomnio

[Imagen tomada de remediosparadormir.org]


Para Elías, que tampoco duerme.


Sin angustia ninguna me despierto
en medio de la noche. En la mesilla,
la fluorescencia del despertador
y su tic-tac monótono. Doy vueltas
buscando la postura. Recompongo
la sábana, el embozo... Quedo quieto
a la espera del sueño. Convencido
de que ya no vendrá, me desespero.
Voy oyendo los cuartos. Al acecho
de que el alba se asome a la ventana,
hago acopio de tímida paciencia.
Al fin, la campanilla del reloj
me da el pistoletazo de salida. 
Comienza un nuevo día. Tengo sueño.


6 comentarios:

  1. Enhorabuena por el blog y por tu poesía, muy correcta, trabajada y conseguida.
    Un saludo.
    Carmela Rey

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    1. Gracias por sus palabras, Carmela. Bienvenida a este rinconcito de verbos y penumbras, abierto a todas horas.

      Un saludo.

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  2. Maravillosa manera de contar insomnios con endecasílabos, en vez de ovejas, ahora tan depauperadas por la sequía estival. Qué ganas ya de ver tantos poemas juntos en un libro. Auguran un trabajo provechoso y deslumbrante. Ya mismo soy uno de los primeros lectores.

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    1. José Luis, no sé si llegarán a buen puerto estos "poemas insignificantes" (título provisional), donde "juego" con los endecasílabos y los catorce versos, aunque sean blancos y al margen de cuartetos y tercetos. Se diría que, por ahora, voy haciendo ejercicio de dedos. A ver en qué queda. Las voces de lectores como tú animan a seguir.

      Un abrazo.

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  3. Comienza un nuevo día, ese tiempo no de sueños, sino de pesadillas.
    Abrazos, siempre

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    1. Así es, Amando. Y, encima, a abordarlo cayéndose de sueño: un horror.

      Gracias por la visita.

      Un abrazo.

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