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domingo, 21 de diciembre de 2014

Elucubraciones

[Aleixander Deineka, 1934]

Quizá, en algún momento,
cuando yo ya no esté y hayan pasado
los años suficientes como para
que el olvido se adueñe de mi nombre,
alguien, una mañana,
acaso distraído,
tropiece con un libro de poemas
que yo escribí.
                                  Y, acaso,
pose al azar sus ojos en un verso,
y ese verso, como una flor intacta,
se desnude ante él con luz apenas
estrenada.
                            Y puede que ese hombre
—o mujer— hasta sienta
una dulce punzada en las entrañas,
y piense que ese verso, escrito en otra vida,
lo fuera para él —o para ella—.

Si algo así sucediera, si algún día
un hecho similar se produjese,
desde la misma nada en que mi estela
flotara por el cosmos,
más allá de la muerte, no sé..., pienso
que de alguna manera llegaría
a percibir tan viva comunión.

Pero pienso también
que la emoción, el gesto, la lectura
de tal lector serán intransferibles,
leve fugacidad. E, indiferente,
el tiempo hará su ronda por el tiempo
ajeno a aquel que fui
—al que ahora soy—, muy lejos
de la mano que traza estas palabras
y programa, inconsciente, algún encuentro
con ese buen lector desconocido.  

(Son elucubraciones de un poeta 
que se sabe mortal, y fantasea.)

2 comentarios:

  1. Preciosas y hondas elucubraciones don Antonio. Le dejan a uno como mirando el sereno y a veces amargo (o más bien agridulce) espejo del río del tiempo, desde un puente envuelto en una suave neblina de invierno.
    ¿Quién sabe cómo será ese viaje, y en qué "nada" o en qué "todo" flotará nuestra estela.

    Un abrazo, y que tengas unas felices fiestas.

    Un abrazo.

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    1. Una vez más, gracias por tu generosa lectura. Te traslado también mis deseos de lo mejor para estas fiestas y el año que está a la vuelta de la esquina.

      Un abrazo.

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