Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

miércoles, 16 de julio de 2014

Esta ciudad que llaman Estocolmo

[Estocolmo - © A. C. G.]
 



                        Para Carmen, Alba y María,
                        que la descubrieron junto a mí.

Con la mirada a saltos
—de un edificio a otro, de una estatua
al tajamar de un puente, de un viandante
con pinta estrafalaria al callejero
músico de la esquina— me desplazo,
con el asombro a cuestas,
por la ciudad que llaman Estocolmo.
Me sorprende su bella arquitectura,
su sólida armonía, la serena
visión que en los espejos
del agua se sucede. Me sorprende
el continuo fluir de bicicletas,
la lentitud del tiempo que me arropa,
esta paz que respiro
como si fuese centro de algún sueño.
Mientras, la luz desciende. Y en el cielo
una suave paleta de colores
se disuelve sin prisa.

                                       Pronto será de noche,
y la luz que retengo con ansia en mis pupilas
dará paso a otra luz, fingida ahora,
orquestada en farolas y neones.
La ciudad, a su modo, será entonces
otra distinta sin perder su esencia.
Vendrá un silencio casi cartujano
a las calles y plazas; lentamente,
se irá haciendo más sólido el vacío. 
Yo seguiré a mi paso. Descubriendo
esta ciudad que llaman Estocolmo, 
tan distinta y tan lejos de mi vieja ciudad.