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domingo, 18 de enero de 2015

En mi sesenta cumpleaños



Ese rostro barbado en el espejo,
con muestras de calvicie, encanecido,
el tabique nasal algo torcido
y gesto melancólico y perplejo,

indaga en el revés de su reflejo
el rostro que quizá jamás ha sido,
esperando encontrar en lo perdido
la huella que el mañana ya hizo viejo.

Mas, acaso, perdido en la neblina
del tiempo que ha trazado su figura,
por un instante encaje con su sombra.

Así ese rostro oscuro se ilumina
cuando intuye, detrás de la espesura
de la imagen, al niño que le nombra. 

2 comentarios:

  1. Se siente que serán sensitivos y hasta sensacionales esos sesenta que se inauguran con soneto tan sensible.... Un abrazo.

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  2. Ojalá se deslicen con esa suavidad que arrastran tus palabras. De momento, entramos en ellos con un buen trancazo. Cosas del invierno.

    Un abrazo.

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