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viernes, 16 de enero de 2015

Para saber de mí: Presentación (3)



Ayer, 15 de enero, tal como había anunciado en esta bitácora, presentamos en el salón de actos de la UNED, de Talavera, Para saber de mí, mi último libro de poemas, que al cuidado de Luis Felipe Comendador ha publicado lf ediciones, de Béjar, en su colección Libros del consuelo.
            Como ya ocurriera en la puesta de largo de mi libro anterior, Fragmentos de inventario, me acompañaron Felipe Spínola, profesor de literatura, y Francisco Castaño, poeta; ambos, buenos amigos y excelentes lectores.
            Advertí aquí que nos encontrábamos con la competencia de un partido de fútbol siempre interesante, un Madrid/Atlético con el pase a la siguiente fase de la Copa del Rey en juego. Para colmo, el cielo, que durante toda la semana había mostrado su color más azul, comenzó a torcerse a eso del mediodía, y para las siete media de la tarde (hora programada) ya había descargado algunos chaparrones, que derivaron en un verdadero diluvio durante la presentación.
            Con tales elementos en nuestra contra, vimos con sorpresa cómo fueron llegando amigos, familiares, extraños... hasta sumar en el salón de actos la cifra nada desdeñable de 80 asistentes, muy de agradecer.
            Tras unas breves palabras de presentación por parte del Director de la UNED, Enrique Martínez de la Casa, intervino Felipe Spínola, que habló, esencial y generosamente, de mi persona, mientras hacía un recorrido por algunos de los poemas más significativos del libro y desvelaba alguna anécdota de nuestra adolescencia. A qué negarlo, debí de engordar un par de kilos, por lo menos, durante su intervención.
            Francisco Castaño, por el contrario, tras mostrar su solidaridad con las víctimas del reciente atentado de París, donde pasó su adolescencia —La semana pasada dispararon contra mi adolescencia, afirmó—, y contraviniendo su norma en este tipo de actos, donde, con unas breves notas, suele desarrollar un discurso improvisado y siempre divertido y agudo, extrajo unos cuantos folios del bolsillo y dio paso a la lectura de un largo romance, en el que desmenuzó Para saber de mí, y donde no faltó la referencia —y pulla, dada su condición de aficionado culé— a la presumible eliminación del Madrid. Prometo subir el romance al blog en cuanto obre en mi poder.
            Por último, tomé la palabra, y, tras los agradecimientos de rigor, leí, como correspondía, algunos poemas del libro. Me sentí a gusto haciéndolo, si bien me emocioné y me tembló la voz al llegar a un par de poemas dedicados a mi padre, fallecido hace dos años.
            Después, el ritual de las dedicatorias, el saludo a los amigos a quienes hacía tiempo que no veía, las cañas posteriores, la buena charla... Ahora es el libro el que debe hacer su andadura. Ojalá los próximos pasos sean tan firmes como los que dio ayer en su presentación en sociedad.

4 comentarios:

  1. ¡Mira que llamar a un culé para la presentación! No me extraña que los cielos se rebelaran. En serio, me alegro del éxito, Antonio. Un gran abrazo.

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  2. Y el de mi derecha, del Atlético. Vamos, que lo que se dice el enemigo en casa. Pero míralo por el lado bueno: ¡qué lección de armonía y tolerancia en estos tiempos tan faltos de ellas!

    Gracias, Elías.

    Un abrazo.

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