Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

jueves, 26 de febrero de 2015

Crónica Bizantina (3)

[© A. C. G.]

            Sultanahmet, el barrio en el que estamos hospedados, a esta hora del atardecer anda muy concurrido. Lugareños y turistas se cruzan y se observan, o prosiguen ajenos su caminar: algunos lento, otros apresurado. Tiendas y restaurantes muestran escaparates cargados de color, y los tranvías cruzan con sus chirridos y sus campanilleos. A nuestro paso, un cementerio otomano invita a visitarlo, pero será más tarde, al día siguiente, cuando lo hagamos. Ahora, entre risas y bromas, admirados, seguimos rumbo a la explanada donde la Mezquita Azul, majestuosa, nos da la bienvenida. Y enfrente de ella, no muy lejos, también Santa Sofía, impresionante, nos saluda. Ya de noche, las luces de neón besan las cúpulas y llamean en las lanzas enhiestas de los alminares.

5 comentarios:

  1. Y esa luz áurea de la imagen, querido poeta, hace fácil el predominio de la religón, la unión de cielo y tierra en la que pensaron los constructores de las cúpulas... Ando estos días explicando la senda de Bizancio y la llegada de los otomanos al Bósfoto. Y la semana que viene estaremos en Ávila para competar esta visión con la ciudad medieval. La historia nunca duerme. Está viva también en tu escritura. Abrazos, poeta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estambul / Ávila, tan diferentes y tan cargadas de historia. Hermosa tarea la tuya, abriendo caminos a los que tienen un mundo por delante.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Disfruta de la luz, tiene un color especial en ese punto del mapa, ya sabes el Cuerno de Oro, se pone dorado a la caidad de la tarde. Disfrútalo!!!!!!! Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estuvieron los días finos en cuanto a luz: mucho nublado, mucha lluvia... y una nevada monumental que nos retrasó el vuelo de vuelta 48 horas. Aun así, pudimos observar el Cuerno de Oro desde el Café de Pierre Loti, y disfrutar de las increíbles vistas del Bósforo y la ciudad.

      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Es un privilegio ver Estambul nevada. Y descender por el cementerio desde el café de Pier Loti. Claro que en primavera también es una delicia, y en verano, cuando allí arriba puedes huir un poco del calor.

    ResponderEliminar