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viernes, 6 de febrero de 2015

Presentación de "Para saber de mí" en Navalmoral de la Mata

[© A. C. E.]
 

Tal y como había anunciado, ayer, en el salón de actos de la Fundación Concha, de Navalmoral de la Mata, presentamos mi último libro de poemas, Para saber de mí. Para ello, estuve acompañado por Agustín Yanel, periodista y amigo de más de cuarenta años, y Luisa Arellano, poeta afincada en el municipio cacereño, a quien conocí a finales del pasado siglo, cuando coincidimos en el foro de sonetos de Poesía.comal que más de una vez me he referido en esta bitácora. 

En una noche de mucho frío, el salón de actos se nos quedó grande: apenas quince personas entre los asistentes; pocos pero escogidos, generosos oyentes que siguieron con atención las distintas intervenciones y entre los que, al final, firmé unos cuantos libros. De entre todos ellos, celebré de manera especial el poder saludar a dos personas: Jerónimo y Alejandro; el primero, compañero de profesión a quien no veía desde... (mejor no calculemos) y el segundo, con el que coincidí en el foro mencionado, sin que, hasta anoche, hubiéramos tenido ocasión de saludarnos personalmente. 

Tras la presentación del acto por parte de Carlos Zamora, responsable de la Fundación, tomó la palabra Agustín Yanel, quien comenzó advirtiendo que su recorrido por mi persona y obra no sería objetivo, contrariamente a la máxima que debe regir su profesión de periodismo, pues los años de amistad son tantos que se imponen a cualquier otra consideración. Así, tras comentar alguna anécdota lejana, habló de mi recorrido profesional, tan ajeno a la poesía, de galardones obtenidos, de títulos publicados...; todo ello con palabras afectuosas y cercanas que, por momentos, a punto estuvieron de ruborizarme. 

Posteriormente, Luisa Arellano presentó el libro, lo diseccionó con minuciosidad y creó la espectación adecuada entre los asistentes para que mi lectura fuese, como suele decirse, coser y cantar. Su aproximación al libro, además de generosa, fue afinada. Con su permiso, dejo aquí el contenido de su intervención, así como mi agradecimiento por su trabajo y amistad. 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ANTONIO DEL CAMINO
“PARA SABER DE MI”
  
Allá, casi en la prehistoria de Internet, existía un foro de literatura que se llamaba Poesía.com y en el que bajo diferentes nick, según costumbres de la época, coincidimos un grupo de personas enamoradas de la literatura en general y de la poesía en particular, a las que por siempre estaré agradecida por todo lo que me aportaron.

Con el tiempo y la confianza fuimos desvelando nuestros nombres, nuestros lugares de procedencia y mucho más tarde nos fuimos conociendo personalmente. Así supe que MIGUEL ARDILES se llamaba en realidad ANTONIO DEL CAMINO y que era natural y residía en nuestra vecina Talavera de la Reina.

Desde entonces presumo de ser su amiga y disfruto con sus trabajos, su magnífico hacer y su sensibilidad infinita.

Antonio del Camino es un poeta que nos atrapa, que nunca nos dejará indiferentes y cuya obra tocará lo más íntimo de nosotros.

A los que no lo conocéis, os aseguro que en cuanto leáis el libro que esta noche os presentamos, titulado… PARA SABER DE MI, vais a darme la razón…

Es el yo descarnado, el que surge en los versos y se apodera de principio a fin del yo poético, que en esta ocasión se aparta y arrodilla ante el amor, la entrega, la lucha por la superación del día a día, el respeto al otro y la amistad.

PARA SABER DE MI, es primordialmente un libro de amor… o mejor de amores, porque en él, recorremos todo un catálogo de amores desde la profundidad y belleza de la palabra.

El libro consta de un PÓRTICO que da paso a tres partes, tres observatorios para indagar en el alma del poeta:

El primero es VIVIR EN LAS PALABRAS
Seguimos caminando y encontramos AL PASO DE LOS DÍAS
Y como explosión gozosa llegamos al INVIERNO DERROTADO.


Desde el PÓRTICO, arranca el poeta, consciente de que lleva un tiempo sin mostrar su obra en un libro, de sus miedos, limitaciones, de su eterna búsqueda, y nos introduce en él con su poema “Tras un largo silencio”, desde donde ya nos advierte cual es su decisión y nos facilita con sus primeros versos, la entrada: “Así decido/ traspasar el umbral de las palabras/ y caminar…/ para saber de mí”

Empezamos con el primer observatorio: VIVIR EN LAS PALABRAS, y lo hacemos con dos poemas esclarecedores:

Uno es Encuentro: que es un poema corto pero de una intensidad inmensa, desde donde el poeta se deja, sin dilaciones, arrastrar y arrasar por la poesía.

El otro, Búsqueda: que al contrario, es un poema extenso con versos blancos de arte mayor, donde desde la necesidad de retomar la poesía… el poeta la busca y se hace preguntas como “¿dónde estaba esa fuerza que todo lo ilumina?” y entabla un cara a cara, un tú a tú entre el poeta y la poesía, ante esa necesidad eterna de complementarse a través de ella, de ser uno en la palabra y en los sentimientos.

Les sigue Razones para el canto: que es el primero de los nueve poemas restantes que forman VIVIR EN LAS PALABRAS.

Cada uno de estos poemas está precedido por una dedicatoria, y en ellos hace acto de presencia el AMOR.
El amor que Antonio del Camino, profesa a cada una de estas personas que él encadena a los versos, siendo la metapoesía el resultado y la causa de cada uno de estos poemas donde la forma, que el poeta maneja a la perfección, comienza a hacernos vibrar y a envolvernos desde la variedad que solo un maestro de la palabra nos puede ofrecer.

Y encontraremos las formas clásicas, con su rey el Soneto, los versos de arte mayor, de arte menor, el verso libre, blanco… unas rimas perfectas… todo en su lugar y en su momento, para gozo del lector.

El segundo observatorio es AL PASO DE LOS DÍAS.

26 poemas para conmocionar el alma.

Antonio del Camino sigue generoso dedicando poemas, regalando poemas desde la reflexión más profunda, desde el paso del tiempo, desde los versos para el Río Tajo… presente desde siempre en la vida del poeta y para la infancia… “Mi infancia son recuerdos de patio y de tebeos…”

También desde el minimalismo nos impone una TAREA… “Demostrarte a ti mismo que la luz es posible…”

Desde la constatación de la realidad cotidiana: “Han perdido los lunes su aliento de cuchillo”

Y nos regala Metáforas, con filo… “Un tablero de ajedrez/ y un jugador enfrentado/ a su propia lucidez…/”

O encontraremos el poema CUANDO EN CASA SE HABLABA CON VOZ QUEDA, que tanto me recuerda la poesía de Gabriel Celaya.

Con cada poema, con cada verso, Antonio del Camino nos acerca a sus viajes, a una tarde de lluvia y su melancolía; nos hace amar la vida reconociendo su finitud, pensar desde la más pura ironía o desde la clarividencia con que afrontar lo verdaderamente importante en estos tiempos eminentemente materialistas. Nos acerca a sus padres, en homenajes que haremos nuestros, porque solo un hijo y excelente poeta puede concebir en la palabra tanto amor y agradecimiento.

Hermanos, primos, amigos… estoy segura que todos identificables y superponibles con los nuestros gracias a que el poeta nos lleva de la mano por los vericuetos de la vida y de sus desenlaces:


Y llegamos al tercer observatorio, al INVIERNO DERROTADO.

Donde, como os decía al principio, el AMOR eclosiona e inunda todo…

En una nota a pie de página nos lo aclara y proclama a los cuatro vientos que hace veintiocho años, su camino se unió al de su MUSA, su mujer Carmen, la inspiradora y destinataria de este corpus al completo.

Por ello estoy segura de que una vez leído os pasará como a mí y la envidiaréis y felicitaréis por ser, estar y compartir la vida del poeta.

Diez poemas de AMOR trenzados desde las huellas de lo sucedido, del amor afianzado a base de circunstancias compartidas, de tiempo, de respeto, de ilusión y proyecto de vida.

Diez poemas que resumiré con el de menor tamaño, que no de grandeza, para no privaros de disfrutarlos en breves momentos en la voz de su creador. 

El poema que he elegido como colofón, se llama CANCIÓN AL ALBA y dice:

“Ay, amiga; ay, esposa, amada mía,
no arde la luz aún en la alborada,
y ya tu luz pastoreando el día.”

Y transitada la senda, Antonio del Camino, en la CODA, nos despide con mimo, y nos presenta al hombre que acompaña indivisiblemente al poeta para que así todos, podamos conocernos también en la palabra.

Muchas gracias.

A la salida, pareció que el frío había dado una tregua; la falta de viento y el calor humano de los asistentes fueron, sin duda, factores que contribuyeron a ello. Con esa sensación regresamos a Talavera, reconfortados y satisfechos; agradecidos por la hospitalidad y las muestras de amistad recibidas. Por todo, muchas gracias. 

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por cosechar ese calor humano, querido poeta; al cabo, la poesía no es más que un abrazo verbal. Un saludo desde Rivas, de viernes con frío.

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    1. Amigo José Luis, de alguna manera, también tú estuviste entre nosotros. Sobre todo durante la lectura del poema de la infancia. Gracias por tu cercanía.

      Un abrazo.

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  2. Estoy encantada de haber participado y compartido contigo este momento. Tu libro y su cercanía me han permitido volver a sentir el hormigueo que la buena poesía produce y del que yo ahora me encontraba forzosamente alejada. Este libro para mí, ha sido como recuperar los aromas de la niñez, o evocar momentos felices y perdidos en el tiempo. En él he podido “saber de ti”, pero sin duda alguna me ha hecho “saber de mí”
    No me cansaré de darte las gracias por tu deferencia al elegirme para esta presentación. Un placer, total.
    Abrazos.

    http://elblusdelasencinas.blogspot.com.es/


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    1. El placer, Luisa -insisto- ha sido mío. Y me alegrará si este encuentro sirve para ponerte de nuevo en marcha y dispuesta a la lucha con la palabra. Tus lectores te lo agradeceríamos.

      Un abrazo.

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