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sábado, 21 de marzo de 2015

Crónica Bizantina (23)

[© A. C. G.] 

            ...Y nos armamos de paciencia, resistimos. Sufrimos, no una sino dos cancelaciones de vuelo; la segunda, tras aguantar la noche en el aeropuerto, sin apenas dormir, guardando el turno para obtener de nuevo el que deseamos sea nuestro pasaje definitivo. Con él en la mano, aún faltan treinta y seis horas hasta el despegue, tiempo suficiente como para plantearnos la contratación de un nuevo hotel y regresar a la ciudad con el deseo único de abandonarnos a una buena ducha y una cama confortable donde descansar del largo día que dejamos tras nosotros. De vuelta, la nieve lo cubre todo, pero ha dejado de caer. Cuando llegamos, desde la furgoneta hasta la puerta del hotel, nos hundimos en este algodón frío hasta más arriba de la pantorrilla. Son las siete de la mañana y nos dan habitación. Durante unas horas, por fin, descansamos. 

2 comentarios:

  1. Querido Antonio, a veces lo contingente se empeña en sacarnos de nuestras casillas, acaso para demostrarnos que el sendero previsto es siempre un tramo donde espera el azar. Feliz descanso, ahora, que la evocación habla con el verbo sosegado de quien regresó.

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    1. Fue una noche larga, José Luis, pero, a la postre, pudimos disfrutar de un día más de Estambul. Una vez vino a cumplirse el refrán de que no hay mal que por bien no venga.

      Feliz fin de semana.

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