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domingo, 22 de marzo de 2015

Crónica Bizantina (24)


[© A. C. G.] 

Inmaculado, el manto de la nieve
se ensucia al deambular de los peatones,
al tiempo que comienza su deshielo
y en las aceras se abren, lentamente,
veredas de cristal amenazantes.
Cuando, por fin, salimos del hotel,
queremos disfrutar del nuevo día
que Estambul nos concede. Con cuidado,
nos llegamos de nuevo a la Mezquita
Azul. El cielo es gris. La vida sigue.

2 comentarios:

  1. Qué magnífico cierre, Antonio; esa línea continua que traza sin aspavientos la nueva jornada es la mejor razón para dar voz al verso; para seguir sembrando huelas en la vida y en la literatura. Al cabo, para nosotros son la misma cosa. Feliz domingo.

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    Respuestas
    1. Así es, amigo. Ese fluir continuo nos empuja a la vida y al verso, al vivir y a decir. La crónica bizantina se acerca a su final, no así nuestro discurrir por el tiempo que sea nuestro. Y en ello andamos.

      Feliz domingo, también para ti y los tuyos.

      Fuerte abrazo.

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