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domingo, 1 de marzo de 2015

Crónica Bizantina (6)

[© A. C. G.]
Todo en Santa Sofía mueve a asombro:
su dimensión rotunda, su belleza,
los iconos cristianos, la escritura
sinuosa del Islam, sus azulejos.
Invita a demorarse entre sus muros,
a respirar el sueño de sus piedras
y regresar a un tiempo indefinido
donde resuenan lunas y cruzadas.
Todo en Santa Sofía es admirable:
hasta el runrún del sueño de Babel.

2 comentarios:

  1. Querido Antonio, soy de los que piensan que los viajes no concluyen en la realización del itinerario porque se hacen memoria y trasladan al recuerdo su geografía. Tu crónica bizantina corrobora mi teoría. Permite adentrarse en la mezquita azul para percibir un pasado vivo y cercano. Qué gozo tu poema...

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    1. Una vez más, José Luis, coincidimos. Efectivamente, el viaje no termina con el regreso a casa, sino que, como bien dices, se hace memoria y va y viene durante mucho tiempo con nosotros. Apuntalarlo con estos apuntes, sumado a la obligada crónica gráfica, ayuda a perpetuarlo y, además, compartirlo con quienes no viajaron con nosotros. Gracias por sumarte a ese camino.

      Un abrazo.

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