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domingo, 29 de marzo de 2015

Mientras, el tiempo




Hoy, con motivo del cambio de hora, he pensado que debía subir algún poema con el tiempo como telón de fondo. Buscando aquí y allá he dado con este soneto, no sé si pesimista o, simplemente, real como la vida misma. Me pareció que estaría bien acompañarlo de algo más refrescante y científico, como es el Teorema de Tales. 

El tiempo acabará siendo un gran cero
en el que la memoria será olvido.
Y nada quedará de cuanto quiero,
nada de cuanto soy o cuanto he sido.

Como si una gran pira, ya hecha escoria,
hubiese devorado el tiempo todo,
apenas quedarán de nuestra historia
favilas en el viento y por el lodo.

Pero hasta que se cumpla ese momento,
nos quedará la vida, y nuestro aliento
alentará más vida mientras tanto.

Con amor, con humor, con esperanza
iremos conjurando su acechanza.
Y ojalá que también con nuestro canto.

3 comentarios:

  1. Y siempre quedarán las cenizas con sentido y el polvo enamorado.

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    1. Cierto, María Ángeles. Como suele decirse, nada nuevo bajo el sol.

      Un abrazo.

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  2. Magnífico soneto, Antonio, su lectura resulta armónica y sueve su contenido.
    Un abrazo.

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