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jueves, 19 de marzo de 2015

Obras son amores



Hoy, Día del Padre, dejo este poema, perteneciente a mi libro Para saber de mí, en homenaje a quien tanto nos dio a través de su ejemplo. Tres años después, sigue entre nosotros. 
        
Aprendí de mi padre el amor a la vida,
a las cosas bien hechas, al favor sin factura;
aprendí de sus gestos lo esencial, lo que vale
más allá de discursos, de pompas y boato.
Aprendí que no sirve engañarse a uno mismo;
que sólo merecemos el fruto del esfuerzo;
que el camino más recto no siempre es el más fácil;
que del dolor se aprende y el amor se comparte.
Aprendí de mi padre lo fértil de la vida
si labramos las horas con sencillez y esmero,
si no vamos pisando la bondad de las gentes,
si honramos al amigo y estamos a su lado. 
Aprendí de mi padre el valor de la risa,
la fuerza del humor cuando pintan en bastos,
su sentido profundo de justicia. Su ejemplo
es una enciclopedia a la que vuelvo siempre.

2 comentarios:

  1. Leo el poema de nuevo y me sobrecoge con la misma intensidad que en la primera lectura. Tal vez me zarandea con mano firme la muerte de mi padre en marzo del año pasado. O tal tus versos han conseguido crear una elegía llena de emoción y fuerza. Enhorabuena, Antonio, es uno de los mejores poemas del libro.

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    1. Gracias, José Luis. Ya sabes que a veces el exceso de sentimiento en el poema puede ir en detrimento del poema en sí. Y yo, que soy de los que dudan mucho, no tenía muy claro de cómo funcionaría éste. Lecturas preliminares de amigos como tú lo dieron billete para el libro. Y sí, más de una persona me lo ha señalado como uno de los que más le gustaron.

      Un abrazo.

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