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domingo, 30 de agosto de 2015

Examen de conciencia

© A. del C.





                                 Sólo se pierde lo que no se ama.
                                       CLAUDIO RODRÍGUEZ


... Pero hagamos examen de conciencia,
mirémonos al fondo de nosotros
y, si somos sinceros, admitamos
nuestro grado de culpa, pues no hicimos
nada para evitar este desastre.
Tal vez, quejarnos a destiempo, nada
realmente provechoso que impidiera
esta desposesión que nos asola,
la muerte paulatina de las aguas,
y con ella la muerte de un paisaje
que fue el de nuestra infancia y la de aquellos
que, aún antes de nosotros, disfrutaron
de la bondad del Tajo: nuestros padres,
y los padres de nuestros padres, tantos
talaveranos, ribereños..., hombres
y mujeres que acudían al río
los días calurosos de verano...

Un año nos dijeron: No es posible
bañarse aquí; las aguas, insalubres,
ya no son aptas para el ocio. Y todos,
de una manera natural, cambiamos
las aguas caudalosas y la playa
de doradas arenas por el baño,
refinado y más chic, en las piscinas.
Y nadie dio importancia a esa renuncia.

Dando la espalda al río, abandonado
a la especulación de los de siempre,
vinieron los dragados, el expolio
frenético del cauce. Y, lentamente,
cada año un poco más, el Padre Tajo,
el río que cantara Garcilaso,
aquel donde abundaran ninfas, nutrias,
castores, peces, renacuajos, ¡vida!
fue presa de la muerte.
                                          Hoy miramos
esa desolación alimentada
por nuestra propia dejadez, y vemos
que hay que salvar el río, pues su aliento
también nos alimenta. Quizá ahora
—agónico rumor que se desangra—,
todos a una, hagamos lo preciso
para forzar su recuperación.

Si no damos un paso hacia adelante,
si, unidos, no exigimos y clamamos,
si no decimos basta y no pedimos
justicia para un río que se muere,
estaremos cavando nuestra fosa
y asfixiando el futuro de una tierra
que fue incapaz de defender lo suyo.
Y habremos merecido tal destino,
indignos de tener lo que no amamos.



6 comentarios:

  1. Extraordinario, Antonio. Hoy no vale ninguna retórica de estudioso, solo la felicidad del lector. Lo dicho: extraordinario.

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    1. Pues ante esa "felicidad del lector", yo tan feliz. Muchas gracias, José Luis por tu complicidad y cercanía.
      Ayer hubo en Talavera un acto en defensa de los ríos y contra el Trasvase y escribí este poema para la ocasión. Sin embargo, la cosa se alargó más de la cuenta y cuando me tocó intervenir decidí leer, en vez de este texto (poemas reivinticativos, con mejor o peor suerte, ya se habían leído unos cuantos) el soneto que también dejé aquí el pasado día 25.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Hay que ser constante en la lucha para que tenga resultados....espero que tu maravillosa defensa tenga el eco que se merece.

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    1. Muchas gracias, mojadopapel, aunque hay veces en que uno se teme que las palabras sirven más bien de poco. En fin, siempre hay que continuar...

      Un saludo.

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  3. Una oportuna reflexión, Antonio. Como decía Ducasse, la verdad práctica es el objeto de la poesía. Aunque en distinto grado, sin duda, pero lo cierto es que todos somos responsables de este deterioro medioambiental que parece estar mostrando ahora, de forma cada vez más evidente, las graves consecuencias sobre las que algunos nos llevan alertando desde hace años. Junto a las necesarias políticas correctas, es también imprescindible el cambio en las conductas individuales. Un consumo responsable del agua, por ejemplo, debería formar parte de la "buena educación". Es cierto que hoy se insiste mucho en esto en las escuelas, pero a menudo parece que cala más hondo el hábito general del despilfarro. Hay que seguir luchando por la salud de nuestros ríos. Aunque a menudo lo olvidemos, por ellos fluye nuestra propia salud.

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    1. Nada que objetar a tus observaciones, Alfredo. Acción individual (en cuanto a concienciación de un uso responsable del agua) y acción política (más allá de los intereses partidistas, que los hay) serían los dos puntos de apoyo sobre los que buscar la recuperación de, en este caso, nuestro Tajo. Algo que, siendo sinceros, parece por desgracia demasiado lejano. Y, como vienes a puntar, nuestra propia salud es lo que nos jugamos. Un abrazo.

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