Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

lunes, 14 de septiembre de 2015

A vueltas por Bruselas

                                                                                                                           © A. del C.




¿Quién pudo diseñar tanta belleza
en una sola plaza? ¿Cuál la mano
que trazara la planta y luego líneas
alzándose, tan gráciles, al cielo?
¿Y quiénes fueron los que levantaron,
piedra tras piedra, la ciudad; los altos
edificios, catedrales, palacios,
las luminosas plazas y jardines...?
¿Quiénes los artesanos, los canteros,
aquellos escultores abnegados,
los maestros de obra, los peones
moviendo piedras, sosteniendo el mundo?

Paseando la ciudad, uno quisiera
poder estar al lado de esos hombres,
darles las gracias por su enorme esfuerzo,
con ellos, celebrar tanta belleza.
Y uno agradece ese ejercicio raro
—porque no es muy normal que así suceda—
por el cual los vecinos de la villa,
a través de los siglos, protegieron
la vida de los viejos monumentos,
cuidaron con esmero del entorno, 
y no supeditaron al dinero
esta ciudad resuelta en armonía.

Hoy nosotros, turistas, contemplamos,
asombrados, la plaza: las agujas,
que sobresalen, de su ayuntamiento,
las estatuas, los arcos, los dorados...,
toda esa exuberancia desbordada
en el gran corazón de la ciudad.
Y apreciamos la fuerza de la piedra
labrada, la belleza que se queda
prendida en nuestros ojos para siempre
y en nuestra casa, la memoria, un día
recobra con precisa perspectiva
para hacernos volver a este lugar.

2 comentarios:

  1. Querido Antonio, la palabra está siempre, disponible y despierta, para sacar a la luz el patrimonio de la memoria. Cada viaje es un entrelazado de vivencias e imágenes al paso. Y la buena poesía siempre convierte lo transitorio en perdurable. Hermoso poema. Un abrazo desde Rivas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una vez más, de acuerdo con tu reflexión. Y, una vez más, agradecido por tus generosas lecturas.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar