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viernes, 25 de septiembre de 2015

Crónica de Amberes

                                                                                                                        © A. del C.


El mismo contratiempo se repite.
Como en Grand Place, la plaza está tomada;
aquí, por un enorme graderío.
Hablo de Grote Mark, centro de Amberes,
donde pasamos el domingo, atentos
a toda la belleza repartida
por plazas, calles, puerto, mar, castillo.

Al detenerse el tren esta mañana,
recién llegados de Bruselas, vimos...
—qué digo vimos, admiramos— esa
serena y seductora arquitectura
de su hermosa estación, que, faraónica,
saluda la llegada del viajero
con algo de rotunda catedral.
Nos hemos dirigido desde allí,
caminando sin prisas, hacia el centro
de la ciudad. (La luz de la mañana,
entre dorada y gris, a su capricho,
ha puesto ese color que se supone,
por estas latitudes, en el día.)

Aún es pronto y la ciudad descansa,
y aunque hay tiendas abiertas y turistas
sedientos de instantáneas, se respira
una tranquilidad que, por la tarde,
se habrá tornado en viva marabunta.
Grandiosos edificios a derecha
e izquierda se suceden. Y almacenes
como antiguos palacios. Y una iglesia
que vemos desde fuera. Continuamos
hasta que descubrimos Grote Mark:
espléndida, armoniosa, sorprendente...
y oculta en su mitad por el tinglado
que se alza y nos impide contemplarla
en toda la extensión de su belleza.

Después hemos andado por el puerto,
hecho unas cuantas fotos al castillo
y al querer escapar de un aguacero
hemos dado en la iglesia de San Pablo,
con pinturas de Rubens y Van Dick.

Sin prisas, de regreso a la estación,
por la misma avenida que anduvimos
esta mañana, aún semivacía,
comprobamos la gran metamorfosis
que en estas horas ha experimentado:  
ahora es un espacio variopinto
con música y continuas bicicletas;
un espacio cerrado y concebido
para gozo y disfrute del peatón.

Ya tomamos el tren. En poco tiempo
Amberes queda atrás y, sin embargo,
se viene con nosotros, señalado
como otro lugar más al que volver.

(Acaso Grote Mark, si regresamos,
se nos ofrezca en toda plenitud.)

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