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jueves, 10 de septiembre de 2015

Un alto, una cerveza

© C. E. L.

Recién regresado de Bélgica, donde hemos disfrutado de unos maravillosos días, rememoro ese gran patrimonio del que disfrutan: su cerveza. Mientras escribía el soneto, sentía una vez más el regusto delicioso de esta bebida, que es, con toda justicia, orgullo nacional.



Después de una mañana agotadora,
con los ojos cargados de belleza,
apetece beber una cerveza
para apagar la sed que nos devora.


Quizá en una terraza, si no llueve,
o al calor protector de una taberna
con solera, mejor que una moderna:
también cuenta el lugar donde se bebe.


Es un placer, al que uno no resiste,
ver la copa dorada, el denso giste,
y dar un breve trago sustantivo.


Después, mientras reímos y charlamos,
degustar su amargor, seguir los tramos
que en el cristal dibuja su albor vivo.


Y así apagar la sed, cuya fijeza
nos empuja a otra copa de cerveza. 


12 comentarios:

  1. Justo y fluido elogio de una verdadera riqueza belga, como bien dices, y más aún bruxelense. De allí ne traje una afición a la variedad Leffe, plena de saber monástico, que aún me dura. Celebro que esos días de aniversario hayan sido, además de lluviosos (guiño cómplice), espléndidos. Por cierto, deje en tu post de la fecha concreta un un comentario, pero veo ahora que ha debido de volatilizarse. Mas nunca es tarde... Un abrazo.

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    1. Gracias, Alfredo. Coincidimos en eso de la Leffe, deliciosa. El viaje ha sido estupendo y el agua, al final, no nos ha incordiado demasiado: apenas un chaparrón en Brujas (que nos pilló comiendo) y algún que otro xirimiri que no nos impidió continuar a lo nuestro.

      A decir verdad, sí que eché en falta alguna huella tuya en el post que mencionas, aunque lo atribuí a que ya estés a tope con el curro. Ahora sé que hay que sacar una tarjeta roja a estos duendes de la Red.

      Un abrazo.

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  2. Me pasa a menudo, lo de los duendes, cuando escribo desde el iPad. No hay que descartar que sea pura torpeza.

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    1. Nada de torpeza: los duendes, los duendes... (nuevo guiño cómplice).

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  3. Buen poema!!!!....me ha entrado ganas de beber una.

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    1. Gracias. No se prive, amigo. Una cerveza siempre entra bien.

      Un saludo.

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  4. Ese divertimento sonetil está lleno de espuma y buen sabor. Comparto brindis, poeta. Un gran abrazo.

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    1. Así es, amigo: puro divertimento para dar testimonio de uno de esos momentos de descanso que solemos buscar en todo viaje, cuando, ahítos ya de catedrales, jardines, plazas y monumentos, no nos queda más remedio que darnos una tregua. Y de qué forma mejor, que con una cerveza a mano (guiño cómplice).

      Abrazo compartido.

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  5. Me gusta el estrambote.
    en la próxima tasca dame un toque.

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    1. ¿Un toque? Eso seguro.
      Y al trago, sin pensarlo y sin apuro.

      (Guiño cómplice. Y un abrazo.)

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  6. Buena cerveza y mejor soneto amigo Antonio. Da gusto compartirlo.
    Un abrazo

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    1. Pues a ver si conseguimos compartirlo más pronto que tarde. Gracias por la lectura.

      Un abrazo.

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