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jueves, 8 de octubre de 2015

Ante el espejo

René Magritte: La reproduction interdite (1937)


A deshoras desciendo
a los sótanos fríos
en los que aguardo a solas
mi llegada. Me miro
—nos miramos— y pienso
que ese desconocido
que viene hasta mi encuentro
no sabe que yo mismo
habito en sus preguntas
como él lo hace en mis signos,
sin que los dos sepamos
que somos como un río
que fluye sin saberse
desde el mismo principio
en que su piel de agua
empezó a abrir camino.
Así, por un instante,
observo sorprendido
que sostengo la sombra
de mi propio enemigo.

2 comentarios:

  1. Inquietantes ambos, poema y cuadro (hace un par de meses utilicé esta misma imagen en mi blog para ilustrar un micro palindrómico). Me parece que el libro que aparece sobre la mesa es el "Arthur Gordon Pym" de Poe, lo que tampoco contribuye a serenar mucho la contemplación de esta «reproducción prohibida», que significativamente el pintor no dice que sea «imposible». Será cosa quizás, como apunta tu poema, de los «sótanos frios», lugares que siempre se prestan a viajes que transcurren por debajo (o por encima, según como se mire) de lo que normalmente llamamos «la realidad»,

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    1. El cuadro, como bien sugieres, inquietante. También yo, si no recuerdo mal, llegué a subirlo en otra ocasión al blog (no me preguntes por qué fechas, que esto ya va teniendo un peso y la memoria corta). Me pareció que ilustraba bien el meollo del poema (no sé si también inquietante), al que, dicho sea de paso, me encontré como por casualidad por una de esas carpetas medio perdidas por el disco duro; consecuencia, seguramente (el poema, claro), de algún momento, digamos, "pessoano" o similar.

      Un fuerte abrazo.

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