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lunes, 12 de octubre de 2015

Con permiso de Don Jorge (Manrique, por supuesto)



Con la pluma, ante el papel,
con cautelosa osadía,
me desnudo.
Yo soy tú, y a veces él,
al escribir poesía,
donde acudo

para poder explicarme
lo que no sabría hacer
de otra forma.
Palabra para salvarme
de la levedad del ser,
como norma.

Escribir para acotar
la infinitud con palabras
bienhechoras.
Para soñar y tratar
de aplicar abracadabras
a las horas.

No me preguntéis por qué
escribo desde que escribo;
qué me mueve.
Creo a veces que lo sé:
acaso por saber vivo
lo que es breve.

Por fijar el tiempo a mí,
por detener lo fugaz,
por deseo.
Por rescatar cuanto fui
y en la memoria feraz
aún recreo.

Cuerpo de papel y pluma,
rima, estrofa o verso blanco
mi reflejo
es el verbo donde suma
el silencio, exacto y franco, 
de mi espejo.

2 comentarios:

  1. El ser del poema, querido Antonio, es ese: fijar el tiempo, dar a lo que se marcha algún regreso. Abrazos y feliz día.

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    1. Una vez más, querido maestro, das en el clavo. Me gusta eso de "dar a lo que se marcha algún regreso".

      Un fuerte abrazo.

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