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miércoles, 14 de octubre de 2015

Donde no es "allí" ni "dónde"

[© Romeral]

Donde nada es azar ni geometría,
en el jardín cerrado de la muerte,
reposarán un día
los restos cardinales de mi suerte.

Allí, donde el olvido
—labio de cal, rumor de caracolas—
será la única forma de latido
en ese oscuro mar, huérfano de olas.

Ese lugar ignoto que me espera
desde el nacer de mi respiración,
océano y frontera,
convive con mi propia condición.

Geometría ni azar,
ni voz, ni luz, ni adverbio de lugar.

4 comentarios:

  1. Asunto grave que se asume mejor cuando viene envuelto, como ocurre aquí, en formas de hermosa levedad. ¿Por qué será que en un asunto en apariencia tan claro como el de la finitud caben afirmaciones de apariencia contradictoria? Así, por ejemplo, me parece que al primer verso de este "soneto deconstruido" se le puede dar la vuelta sin que pierda consistencia: donde todo es azar y geometría. ¿Se puede entender, también, de este modo el penúltimo verso? Alguien podría pensar, siguiendo una lectura "lógica" del poema, que le falta un "ni" introductor. Pero es muy sugerente tal como está, aunque cojee un poco. Debe de ser cosa del Sino, que por algo alberga en su propio nombre una adición de contrarios. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Sabio me parece su razonamiento. Entre el todo y la nada, llegado el momento, acaso no hay frontera. Del mismo modo, el azar y la geometría puede desintegrarse en su propia expansión o expandirse en su misma finitud. Cosa del Sino. Sí, no, sí, no... Margarita ni azar...

      Gracias por abrir la puerta a estos diálogos en la distancia.

      Un abrazo.

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  2. ¿Qué habría de responder, amigo Hilario? Permíteme, simplemente, un guiño cómplice tamaño xxl.

    Un abrazo.

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