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miércoles, 7 de octubre de 2015

Sesión de cine en noche de verano


Estoy en aquel cine de verano
cuando acerco esa noche a este soneto:
el cielo está estrellado, el viento quieto,
y me lleva mi padre de la mano.

Hoy la doble sesión es tolerada:
un wéstern de John Wayne y una de risa,
de los Hermanos Marx. (Un timbre avisa
de que va a dar comienzo la velada.)

Pero antes de asomar ningún cuatrero
a la pantalla, salta el Noticiero
Documental, con Franco a la cabeza.

Aquel niño que soy mira impaciente
a Franco, a Gento, a Bienvenida, a gente
que desfila y le llena de extrañeza.

(El león de la Metro y su rugido
dan a la noche, al fin, otro sentido.)

4 comentarios:

  1. Lo has "clavao", Antonio. Abrazo en cinemascope.

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    1. Recuerdo aquella sensación de ansiedad por ver la película y castigarnos ineludiblemente con el NO-DO, siempre con los mismos personajes y en blanco y negro. Mira por dónde, aquel recuerdo trajo el poema.

      Abrazo en Todd-Ao, Elías.

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  2. Recuerdo plenamente compartido, Antonio. A medida que iba leyendo este soneto, tan fluido, se iluminaba la pantalla del cine aquel al que coloquialmente llamábamos «El Alpargata» y los más “fisnos” «Zapatilla» (su nombre serio era «Ideal»), y que estaba en un callejón haciendo esquina, me parece, a la actual calle Luis Jiménez. Algo en la memoria me dice que una farola, o similar (tal vez un poste rematado por una bombilla), dejaba caer su luz más o menos sobre la mitad de la pantalla. Pero debe de ser una calumnia. Si no recuerdo mal, llegó a haber hasta cuatro o cinco de estas salas veraniegas funcionando a la par en Talavera: Calderón, Prado, Banderas, Castilla (este último, de modo muy efímero, en un callejón por Santa Lucía, detrás de San Francisco). Puede que me olvide de alguna. Tengo aún vivo el recuerdo de películas concretas vistas en ellas, de peripecias con amigos. Un día que nos veamos deberíamos hacer tertulia al respecto, pues el recuerdo es muy grato y me parece que saldrían a relucir anécdotas sabrosas.

    Una pequeña pejiguera respecto al título: los cines de verano, por lógica, solo tenían sesión de noche. Tal vez pudieras titular “Sesión de cine en noche de verano”. Que viene a decir lo mismo, pero acaso con mayor precisión. En todo caso, he disfrutado mucho del soneto. Y en especial de lo bien que casan en él los tiempos de la proyección, con sus distintos elementos, y los de la memoria, con sus fantasmas. Como dice Elías, lo has "clavao"... en Cinemascope y en Todd-Ao (dicho sea esto último, a la yanélica manera, en claro son de Paz).

    Un abrazo


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    1. Recuerdos compartidos, Alfredo, de un tiempo común en una ciudad donde aún se conocía la gente. Por continuar puntualizando, otro nombre más para el "Zapatilla", "Alpargata" o, en realidad, "Ideal": "Chancleta", sinónimo de los anteriores y que era el que siempre utilizaba mi padre cuando se refería a él. Otro apunte: el Marjul también funcionó como cine de verano en un corralón asfaltado de cemento con sillas metálicas; posteriormente se le hizo una reforma, cerrándolo para invierno, aunque dotando a su techo de una estructura metálica que podía retirarse en verano, convirtiéndolo en cine de idem. También yo recuerdo películas concretas vistas en cada uno de ellos: Los Claveles, una versión cinematográfica de la zarzuela del maestro Serrano, en el "Chancleta"; Lawrence de Arabia, en el Castilla; "Cuando llegue septiembre", comedia con Rock Hudson y Gina Lollobrigida, en el Calderón; "El tercer hombre", en El Prado; "Cabaret", en el Marjul... Está claro que daría para una buena charla.

      Respecto a tu puntualización, como de costumbre, acertada (queda corregido).

      Abrazos en 24 imágenes por segundo (por seguir con las referencias al séptimo arte).

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