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viernes, 4 de diciembre de 2015

A modo de inventario

[El escritor Émile Verhaeren, pintado por Théo Van Rysselberghe]

Esa oscura tarea en soledad
en pos de transparencia;
esa torpe presencia
que habita la raíz de tu ansiedad;
ese silencio que en la oscuridad
resuena celebrado;
ese espejo que acerca lo olvidado
y confunde mentira con verdad;
ese afán que desborda la escritura,
ese camino a ciegas, ese anhelo,
esa reafirmación y desmesura
con que tocas el cielo
o el infierno —según en qué ocasiones—
son, con su claro amor, tus posesiones.

5 comentarios:

  1. Precioso soneto saltarín, Antonio: danza sin quedar atrapado en la horma de la forma. Y qué bien describe el afán de la escritura que reclama sin cesar su tiempo. Solo modificaría (en mi sentir, que en el poema es no solamente correcto, sino coherente) la última palabra, para afirmar, sin embargo (y sin hipotecas), la escritura como desposesión. Pero eso habría que hablarlo de otro modo . Un abrazo.

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    1. Gracias, Alfredo, por tu lectura, siempre aguda y constructiva. Escritura como desposesión, cierto, pero, ¿acaso -y me refiero al hecho mismo de escribir- no es también una posesión en sí misma; facultad que puede, o no, ejercerse, según el deseo del presunto autor? En ese sentido -sé que no haría falta matizarlo- va la palabra.

      Ahora, de esta entrada, lo que más me gusta es la ilustración que me ha salido al encuentro, dicho sea sin que se entere nadie.

      Un abrazo.

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  2. Benja el "carpintero"4 de diciembre de 2015, 22:19

    Me gusta el poema; versos rápidos, ágiles, directos.En catorce renglones queda dicho todo. Un saludo Antonio.

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    1. Gracias, Benja. Salió, como apunta Alfredo, un "soneto cantarín".

      Un saludo,

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    2. Aclaro: "cantarín", no; "saltarín". (Vaya lapsus).

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