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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Homenaje al poeta Carlos Sahagún

Ayer, en el salón de actos de la Biblioteca José Hierro, de Talavera de la Reina, promovido por el poeta Joaquín Benito de Lucas, quien fuera amigo de Carlos Sahagún desde que ambos coincidieran en la Universidad Complutense de Madrid estudiando filología hispánica, se celebró un acto en recuerdo del poeta alicantino, fallecido el pasado mes de agosto. En él, además de Joaquín, que habló del amigo y del poeta, y contó cómo se conocieron y cómo celebraron juntos la obtención del Premio Adonais por Carlos Sahagún, cuando éste sólo tenía diecinueve años, intervino el Club de Poesía de la Biblioteca, que leyó poemas del autor homenajeado; Pedro Tenorio, quien analizó un par de poemas de Sahagún; y un servidor, para evocar la única vez que coincidí con el poeta de Onil y leer en su honor el poema que más abajo transcribo.

Hay que destacar, así mismo, la coordinación del homenaje por parte de Mercedes Regidor, responsable de la Bibiloteca por delegación de Adoración Manzano, su actual Directora, que no pudo asistir debido a un inoportuno proceso catarral. 

El acto, entrañable, no pudo contar con la presencia de la viuda del poeta, dado que se encuentra pendiente de una intervención quirúrgica, impidiéndole su desplazamiento a Talavera. 

Estoy seguro de que, de alguna forma, la emoción que flotó por la sala y el recogimiento de los oyentes debió de llegarles, tanto a ella, como a Carlos Sahagún, allá donde se encuentre.





EL POETA

  
En soledad, contempla
la realidad del mundo.

Su palabra desvela
lo que otros no entendemos.

Es capaz de expresar
lo que el pudor se calla.

Y capaz de abrazar
la luz más insondable.

En soledad, escribe
para entender la vida.

Para saber quién es,
completo en cada rostro.

Como a todos los hombres
le visita la muerte.

Mas no muere del todo,
pues queda en su palabra. 



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