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jueves, 3 de diciembre de 2015

Lectura en Ávila (crónica de una presentación)



         Ayer hacía un día estupendo en Ávila. Con el viento ausente, la temperatura era agradable y el sol iluminaba las murallas, torre y fachadas de la catedral. Carmen pudo acompañarme en esta ocasión y llegamos a la ciudad al mediodía, con margen suficiente para instalarnos, comer y pasear por el centro histórico, disfrutando de la visión de iglesias, palacetes, calles y plazas recoletas. A las ocho de la tarde —aquí quedó dicho— presentaba en El Episcopio Para saber de mí, y lo hacía acompañado por los poetas José María Muñoz Quirós y Pepe Pulido. El acto, además, estuvo amenizado por el Dúo Euterpe, compuesto por dos jóvenes estudiantes de música, que interpretaron obras clásicas y modernas con la curiosa combinación de un violonchelo y una guitarra.
         La sala estuvo prácticamente llena y yo me sentí muy a gusto compartiendo con el auditorio una amplia muestra del libro. Tras responder a diversas preguntas del público y cerrar con un poema inédito, se dio por acabado el acto y vino la segunda parte: esa larga charla, posterior, con una cerveza o un vinito de por medio, en la que literatura y amistad priman sobre cualquier otro asunto de actualidad que, a veces sin quererlo, también se cuela en la conversación.

         Esta mañana continuaba el mismo espléndido sol de ayer, de modo que, antes de tomar el camino de vuelta, hemos decidido dar un buen paseo por la ciudad de Santa Teresa e, incluso, nos ha dado tiempo a visitar el Museo de Ávila, sito en la Casa de los Deanes, construcción del XVI donde puede contemplarse una amplia muestra de restos arqueológicos, artes populares y bellas artes. Tras ello, de vuelta a casa, satisfecho con el resultado del viaje y agradecido a José María, Pepe y el resto de los amigos que nos fueron presentados, por las atenciones recibidas durante nuestra estancia. Quede, pues, aquí también constancia de ello. 

4 comentarios:

  1. Me alegro mucho, Antonio, pero me falta un detallito: ¿y el chuletón?

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    1. Entre pecho y espalda, Elías. ¿Acaso lo dudabas? (guiño cómplice).

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  2. Lástima no haber podido estar en ocasión tan memorable (y que conste que no lo digo sólo por lo trajinado entre pecho y espalda ;-) ). Que no tarde en presentarse una nueva ocasión.

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    1. Hubiera estado bien el encuentro, Alfredo. Confiemos en que haya más ocasiones, pues éstas no dejan de ser suma de gozos en el quehacer diario.

      Un abrazo.

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