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lunes, 26 de octubre de 2015

Lectura de Luis Alberto de Cuenca en Talavera


Esta tarde, en el salón de actos de la U.N.E.D., en Talavera, lectura de Luis Alberto de Cuenca, presentado por Francisco Castaño. Cuantos gusten de la Poesía y tengan oportunidad de acudir no pueden perderse este evento. No lo dudéis. A las 19,30 h.

martes, 20 de octubre de 2015

Haciendo patria (chica)





     Siempre es un placer, cuando se viaja, encontrarse con detalles que le devuelven a uno a su ciudad. En Cádiz dimos con este hermoso panel de cerámica, obra de Ruiz de Luna, de 1926. Inconfundibles su orla y colores renacentistas.

lunes, 19 de octubre de 2015

Leído en Cádiz

[© A. C. G.] 

Desde el pasado jueves he estado por tierras gaditanas. Me llamó la atención el cartel que comparto, prueba de que el idioma es un ente vivo. (O eso dicen). 

domingo, 18 de octubre de 2015

De ti


Tu mirada construye cada día
un alto monumento a la ternura.
                          
Tus manos traen el pan
y alimentan mis sueños.

Si bebo de tus labios
sacio la sed de todos mis veranos.

En tu sonrisa cantan
los libres ruiseñores de sotos y alamedas.

Sin embargo, de ti, lo que me hechiza,
es tu limpio silencio:
ese vuelo de amor, tan música silente.

sábado, 17 de octubre de 2015

De vuelta a la guitarra



Vuelvo a tener tu cuerpo de madera
entre mis brazos. Siento
tu suavidad, la curva de tus formas
y ese timbre tan puro
que viene a responderme si te pulso.
Guitarra, compañera
en tiempo adolescente, me trasladas
hasta el joven que fui, mientras mis dedos
arpegian por tus cuerdas
y buscan el lugar que tú conoces,
ese remanso puro donde habitan
los sueños no cumplidos
y aquella rebeldía prisionera
en el ruido del tiempo y su rubor.

viernes, 16 de octubre de 2015

Paisajes

[© Vicente Martín Calderón]


Una ciudad, un río,
un parque... la mirada
oculta en aquel niño
que a veces me acompaña.

Una ciudad, un barrio,
el miedo a las palabras;
la calle medio a oscuras;
la vida amodorrada.

Un reloj, una radio,
El Parte, una ventana;
un tiempo que es de plomo,
un sueño que es de plata.

Un ayer: mi memoria;
un rumor: mi mañana;
el dolor, lo perdido...;
al fondo la esperanza.



jueves, 15 de octubre de 2015

Peaje

[Imagen tomada de https://monicamartin.wordpress.com/2012/04/28/pescatero-de-cafe/]


            Aún faltan unas horas para que amanezca y el insomnio le tiene en jaque desde hace rato. Por más que cambia de postura —a izquierda, a derecha, de espaldas, bocabajo— el sueño se empecina en no llegar. De cuando en cuando oye el ruido de un motor en la calle, el ladrido de un perro, las voces de algún trasnochador. Y, mientras tanto, la cabeza dándole vueltas a todo, sin orden ni concierto; saltando de un tema a otro sin transición ni sentido. Cuando la angustia comienza a ser realmente insoportable, sin llamarle, sin esperarlo, un verso se le muestra transparente; un verso, el comienzo de un poema que habrá de construir desde ese regalo de los dioses. Se levantaría sin dilación para escribirlo, para escribir, pero teme despertar a su esposa, que, junto a él, acompasa su respiración a una sosegada profundidad. Una y otra vez repite esas palabras para no olvidarlas: en verdad son bellas, se dice. Las repite, repite, repite... Y entonces, derrotado por el cansancio, siente que todo su ser se relaja y adentra en la más agradable lasitud. Así, termina por sumergirse en un lago sereno, hospitalario, donde se balancea leve y libre. Como peaje, sin embargo, olvidará la belleza de ese endecasílabo que jamás trasladará al papel.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Donde no es "allí" ni "dónde"

[© Romeral]

Donde nada es azar ni geometría,
en el jardín cerrado de la muerte,
reposarán un día
los restos cardinales de mi suerte.

Allí, donde el olvido
—labio de cal, rumor de caracolas—
será la única forma de latido
en ese oscuro mar, huérfano de olas.

Ese lugar ignoto que me espera
desde el nacer de mi respiración,
océano y frontera,
convive con mi propia condición.

Geometría ni azar,
ni voz, ni luz, ni adverbio de lugar.

martes, 13 de octubre de 2015

Ayer y ahora

[© Romeral]

Era una sombra a la deriva
por los torbellinos del tiempo,
sin más futuro que mis ojos
diluyéndose en el silencio.

Era los restos de un naufragio
multiplicado en los espejos
de mi dolor enamorado,
mendigo siempre de otros fuegos.

Era una sombra y, de repente,
me vi bañado en luz, pues era
tu propia luz mi paraíso.

Lo que era ayer no soy, que tengo
en tus manos el mundo abierto,
en compartida claridad.


lunes, 12 de octubre de 2015

Con permiso de Don Jorge (Manrique, por supuesto)



Con la pluma, ante el papel,
con cautelosa osadía,
me desnudo.
Yo soy tú, y a veces él,
al escribir poesía,
donde acudo

para poder explicarme
lo que no sabría hacer
de otra forma.
Palabra para salvarme
de la levedad del ser,
como norma.

Escribir para acotar
la infinitud con palabras
bienhechoras.
Para soñar y tratar
de aplicar abracadabras
a las horas.

No me preguntéis por qué
escribo desde que escribo;
qué me mueve.
Creo a veces que lo sé:
acaso por saber vivo
lo que es breve.

Por fijar el tiempo a mí,
por detener lo fugaz,
por deseo.
Por rescatar cuanto fui
y en la memoria feraz
aún recreo.

Cuerpo de papel y pluma,
rima, estrofa o verso blanco
mi reflejo
es el verbo donde suma
el silencio, exacto y franco, 
de mi espejo.

domingo, 11 de octubre de 2015

Ante unos versos que otro que fui mostró

[Imagen tomada de myfiveromances.wordpress.com]


Soy en cuanto respiro y cuanto toco,
en el instante mismo en que me advierto
completo en mí, y lejos de ese mismo
que hace un instante fui, de aquel que un día
escribiera poemas con mi nombre.
En el que toca ahora este papel
y en el que escribe, 
con letra desigual, un verso, habito. 
Pero dudo de aquel
que firmara palabras malheridas,
de aquel que anticipase a quien, ahora,
sale a la vida y canta,
y goza de la luz y del silencio.
Soy quien soy, pero admito
que sin aquel que antaño me habitara
no hubiera sido hoy. Por eso acepto
aquellos versos que son para olvidar,
y que me nombran. 

sábado, 10 de octubre de 2015

Oda al paralelepípedo (broma rimada)

[© C. E. L.] 


Me desperté frenético y hermético,
y, de pronto, la musa más infusa
que entró por mi ventana esa mañana,
me dijo: "Poeta alípedo,
escribe un canto al paralelepípedo."
Sintiéndome con alas,
me dije: por las buenas o las malas
escribiré ese canto,
pues tal poliedro invita con su encanto.
Y allá que me lancé de una manera
estética, patética y ligera:
Oh, paralelepípedo que habitas
en las estanterías y en las fosas,
en el terrón de azúcar, en las losas,
en tantos rascacielos, en cajitas
de cerillas lejanas de la infancia;
te admiro porque tienes tu importancia,
y por eso te canto en esta oda
ajena a la vanguardia y a la moda.
Yo te canto, poliedro tartamudo,
porque me viene en gana. Y soy consciente,
de que el cantar así es una imprudente
manera de versar. Mas verso y mudo
en el hallazgo de la consonante,
y vuelvo a tu perfil de delineante
preciso y calculado.
Oh, paralelepípedo callado
que te muestras en libros y maletas,
abandono por ti todas las tretas,
y, ajeno a la opinión de los estetas,
dejo estos versos, que ni dos pesetas
valen en realidad. Punto final.
Leído y releído, divertido,
sí, no, quizá, tal vez, fijo patético,
sin hacer bien ni mal, 
firmo, sello, rubrico, y, cibernético,
doy salida a este juego antipoético.

viernes, 9 de octubre de 2015

Guitarra y soledad


Guitarra y soledad. Unos acordes
pulsados al azar. Sabor a olvido.
Todo por espantar esa tristeza
que se posa en las manos con la tarde,
cuando la luz se agota de sí misma,
y yo no soy capaz de un solo verso.
Guitarra y soledad. Por un instante,
el rostro de la mar y un pensamiento
que se alza al prado azul de las gaviotas.
Y la noche que llega, inexorable.

jueves, 8 de octubre de 2015

Ante el espejo

René Magritte: La reproduction interdite (1937)


A deshoras desciendo
a los sótanos fríos
en los que aguardo a solas
mi llegada. Me miro
—nos miramos— y pienso
que ese desconocido
que viene hasta mi encuentro
no sabe que yo mismo
habito en sus preguntas
como él lo hace en mis signos,
sin que los dos sepamos
que somos como un río
que fluye sin saberse
desde el mismo principio
en que su piel de agua
empezó a abrir camino.
Así, por un instante,
observo sorprendido
que sostengo la sombra
de mi propio enemigo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Sesión de cine en noche de verano


Estoy en aquel cine de verano
cuando acerco esa noche a este soneto:
el cielo está estrellado, el viento quieto,
y me lleva mi padre de la mano.

Hoy la doble sesión es tolerada:
un wéstern de John Wayne y una de risa,
de los Hermanos Marx. (Un timbre avisa
de que va a dar comienzo la velada.)

Pero antes de asomar ningún cuatrero
a la pantalla, salta el Noticiero
Documental, con Franco a la cabeza.

Aquel niño que soy mira impaciente
a Franco, a Gento, a Bienvenida, a gente
que desfila y le llena de extrañeza.

(El león de la Metro y su rugido
dan a la noche, al fin, otro sentido.)

martes, 6 de octubre de 2015

Ovillejo (juego final de Le Cahier de Belgique)

                                                                                                                        © C. E. L.



—¿Una ciudad elegante?
                                          —¡Gante!
—¿Un paisaje que aún te embruja?
                                          —¡Brujas!
—¿Un escenario que anhelas?
                                          —¡Bruselas!

—Es por eso que si vuelas
con ganas de disfrutar
volverás a visitar
Gante, Brujas y Bruselas.




—¿Otro sitio que sugieres?
                                          —¡Amberes!
—¿Algo que recomendar?
                                          —¡Su mar!
—¿Otra cosa en tu cabeza?
                                          —¡Cerveza!

—Pues a caminar empieza
añadiendo a tu ilusión
esta tríada razón:
Amberes, mar y cerveza.

lunes, 5 de octubre de 2015

Vuelo de vuelta

                                                                                                                        © C. E. L.

Coincide el atardecer
con el vuelo de regreso,
y la luz, puro embeleso,
multiplica su quehacer;
con infinitos matices
hila fugaces tapices
en un cielo azul-violeta.
Apenas alienta el día
cuando nuestra travesía
vuelve al origen: su meta.

domingo, 4 de octubre de 2015

Place d' Espagne (Ville de Bruxelles)

  

                 
Desde nuestro ventanal
se ve la Plaza de España.

En el centro de Bruselas,
habitan en esta plaza,
extraviados en el tiempo,
Don Quijote y Sancho Panza.

Don Alonso, en Rocinante,
con lanza en ristre, y al lado,
Sancho, su fiel escudero,
en borrico cabalgando. 


                                                       
Desde nuestro ventanal
se ve la Plaza de España.

La gente pasa sin ver
a quienes por aquí pasan:
pasan la tarde y el viento,
la llovizna, la mañana...

Béla Bartók, alto y digno,
también se asoma la plaza.
Inmóvil, bajo su abrigo,
¿madurará una sonata?

Desde nuestro ventanal
se ve la Plaza de España.   


©  de ambas fotografías: C. E. L.




sábado, 3 de octubre de 2015

Delirium Tremens (espacio publicitario)

                                                                                                                        © A. del C.

Aquí muestra su grandeza
el templo de la cerveza.
Pues no existe otro lugar
donde se pueda apreciar
más variedad ni sabor,
ni ambiente ni más color
que el que se concentra aquí.
Delirium Tremens se llama;
un bar de ganada fama
que descubro junto a ti.

viernes, 2 de octubre de 2015

El Palacio Real

                                                                                                                        © A. del C.



Qué señorial
el palacio real.

En lo alto de la ciudad,
rodeado de jardines,
muestra su rotundidad.

Qué señorial
el palacio real.

Hoy, con su bandera al viento,
se arropa con un gran manto
acolchado y ceniciento.

Qué señorial
el palacio real.

Domingo y atardecer.
Alrededor del palacio,
turistas a su quehacer.

Qué señorial
el palacio real.
  
Muestra neoclásica estampa.
Nos vamos. Rompe a llover.
Sabemos que luego escampa.

Qué señorial
el palacio real.


jueves, 1 de octubre de 2015

Carbonade (cocineto flamenco)

                                                                                                                        © C. E. L.



Carbonade es un plato delicioso
y, al mismo tiempo, nada complicado.
Tráete ternera en dados del mercado
y dórala en aceite generoso.

Resérvala y añade mantequilla
y cebolla en juliana. Póchala
tres o cuatro minutos. Vuelve la
ternera a la cocción. Pon cucharilla

de harina y otra de azúcar moreno
Cubre ahora la carne con cerveza.
Echa laurel, tomillo...  Harás el pleno,

dotándole a este plato de grandeza,
si añades pan untado con mostaza,  
tres horas, fuego lento... y buena hogaza.