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viernes, 22 de enero de 2016

APOLOGÍA DE LA CREACIÓN DÍGITO-MECANOGRÁFICA (Con perdón)

[© C. E. L.] 

Tal como apuntara Bécquer en una de sus rimas, Voy contra mi interés al confesarlo, porque sé que la mayoría de cuantos escriben (y más si es poesía) abogan por la escritura caligráfica, algo que yo dejé de practicar hace ya muchos años, cuando me decidí a escribir directamente pulsando las teclas de la máquina de escribir y, posteriormente, del ordenador. 

Durante la presentación de Para saber de mí en Salamanca, alguien me preguntó si tenía algún ritual a la hora de escribir, y mi respuesta fue que no, que podía hacerlo en cualquier parte, pero siempre, desde hace muchos años, directamente en el ordenador. Posiblemente, la razón principal de esta práctica, sea mi horrorosa caligrafía que, naturalmente, es más deplorable cuanto menos practico con la pluma. Pues bien, anunciar tal hecho y recriminármelo el amigo Paco Castaño fue todo uno, y desde entonces hemos bromeado más de una vez con el asunto, hasta el punto de haberme remitido a la lectura del poema de la página 67 de su Libro de las maldades (muy recomendable): Apología del deleite táctil

Fue leerlo y, naturalmente, sentir la necesidad de dar respuesta al mensaje allí recogido. Así, en una de las bromas que a veces nos marcamos, surgió el poema que hoy subo, precedido por el mencionado del Libro de las maldades. Esencialmente, pura diversión. 

(Y tú, ¿cómo escribes?)




APOLOGÍA DEL DELEITE TÁCTIL


Ya no se escribe a mano.
Ese es un lujo que nos queda sólo
A los poetas clásicos.

Para sentir el ritmo de la sangre
Acordarse a la letra,
Es necesaria levedad de pluma
Tinta por la sorpresa
Y es necesario el peso de la mano
Sobre la anatomía del poema.

Ya no se escribe a mano.
Y al áspero albedrío de una máquina
Ceden lo que es también gozo del tacto.

                                                                                              FRANCISCO CASTAÑO
                                                                                              (Libro de las maldades)


APOLOGÍA DE LA CREACIÓN DÍGITO-MECANOGRÁFICA


Yo ya no escribo a mano.
Y lo consideré, cuando lo hacía,
asunto secundario.

El teclado es ahora un clavicordio
—una nota, una letra—,
y el que fuera amanuense en otro tiempo,
aplicado a las teclas,
melómano que al ritmo de los dedos
atrapa las palabras que concierta.

Yo ya no escribo a mano.
Ni quita ni me da la cibernética.
Mi gozo atiende solamente al canto.


                                                                       ANTONIO DEL CAMINO 

3 comentarios:

  1. Chapeau. para los dos. Me habéis recordado a Juanito Valderrama&Dolores Abril con aquellas peleas en broma que se cantaban por fandangos.
    Helas: https://youtu.be/zc3UHXApSEE
    Abrazos.

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    Respuestas
    1. Ojú, "shiquiyo", vaya comparanza... (guiño cómplice con sonrisa grande).
      Y, efectivamente, Don Juanito y su partener, incorrectos del todo para estos tiempos nuestros. Recuerdo que estos discos suyos los oía en casa de un amigo, dado que su padre era un incondicional del cantaor.

      Abrazos.

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  2. Fandangos, por cierto, del todo políticamente incorrectos según la óptica actual. Si los llegan a cantar ahora, los crujen. A los dos.

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