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lunes, 1 de febrero de 2016

Ese afán de decir

[Imagen tomada de aquí]


Se empieza por amar ese misterio
que el orden, aplicado a las palabras,
consigue despertar. Después, la mano
recorre personales laberintos
donde anida la voz de lo secreto.
Y entonces, poco a poco, comprendemos
que ese imán que nos mueve a la escritura,
ese afán de decir, de una manera
diferente, seduce con la fuerza
de una potente pócima, y no hay modo
de poder defendernos de su efecto,
que conmueve, alimenta y nos empuja
a la vida y el mundo. Y sólo ceja
con el verso postrero de la muerte.



5 comentarios:

  1. Certero y preciso, tánto....como ese afán de leer lo que se dice.

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  2. Orden, ritmo, expresión, amor al verso
    que acompañado de otros versos surge
    de un insondable espacio que nos urge
    a volcarlo al papel paciente y terso.
    Todo eso tan diverso
    que conjugas, también, pacientemente
    y que tan bien defines de repente.

    Un abrazo fuerte

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  3. Aunque tarde --muy tarde-- gracias, amigos, por vuestras palabras. Tras un más de un mes en el dique seco (nada grave: pura apatía), parece que comenzamos a coger velocidad de crucero.

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