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viernes, 18 de marzo de 2016

Diarios (2012-2013), de Hilario Barrero

[Imagen tomada de la edición digital de ABC Toledo 10-01-2016] 

           A principios de febrero recogí de mi buzón de correo Diarios (2012-2013) —editados por Isla de Siltolá—que, tan generosa y amablemente, me envió su autor, Hilario Barrero, cuando estaba a punto de partir de regreso a Nueva York. Estuve acompañándole durante la presentación del libro en la Biblioteca de El Alcázar, en Toledo, junto a un muy buen amigo suyo, Ángel Ballesteros, y nos prometió un ejemplar a cada uno. En su día, nada más recibirlo, acusé recibo a Hilario por mensaje privado de Facebook, y en él le decía que me ponía a paladearlos —los Diarios— de inmediato; algo que desde entonces he hecho a pequeños sorbos, a veces mediante la lectura de sólo una o dos páginas. Así, las 359 páginas del libro las he ido desmenuzando despacito, gozándolas sin prisa, visitando con el autor paisajes tan distintos como ese Brooklyn en el que reside, ese Toledo de su infancia, con personas y personajes esenciales para él; esa Asturias verde y hospitalaria que le recibe durante los veranos. He conocido de sus afectos, sus preocupaciones y sus miedos, de sus ilusiones y sus esperanzas; de su amor, asentado y sereno; de sus vecinos, sus alumnos, sus clases...; de su peculiar relación con la fotografía, que no es sino una prolongación de su manera de observar como poeta... Estos Diarios son la crónica de un tiempo y de unas circunstancias concretas, sí, pero, a la vez, son testimonio de un ser humano que, como en el poema de Cavafis, sabe que el itinerario, más que el destino, es la verdadera esencia del viaje.
            En este mes largo de lectura lenta, he aprendido de su buen hacer con la palabra, de la belleza de las imágenes a las que recurre para expresar lo que cualquier otro haría acaso de forma más burda, de su especial y seductora sensibilidad. Porque la prosa de estos Diarios es la prosa de un poeta, de una belleza formal impecable, rotunda y, al tiempo, sugerente. Así, la mirada por estos dos años trasciende a la anécdota, o la referencia personal o colectiva, y alcanza un valor literario destinado —así lo creo— a permanecer en el tiempo.
            Un libro, en definitiva, que viene a ratificar la gran sensibilidad y el altísimo valor literario de Hilario Barrero y que hará las delicias de cuantos quieran caminar con él por estas páginas. 


10 comentarios:

  1. Con él, querido Antonio, ando yo tambiñén entre manos: paladeándolo poco a poco.
    Y disfrutándolo mucho.
    Gran abrazo neoyorquino, toledano y gijonés.

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    1. Devuelvo abrazo, Elías, con el poso de la prosa cuidada y certera del amigo Hilario. Sigue disfrutándolo.

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  2. ¡Se me ha colado una eñe, leñe!

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  3. La literatura del yo siempre deja a descubierto un personaje. Ese intruso tenaz que habla por cada uno de nosotros. El de Hilario Barrero es ameno, entrañable y se asoma a los espejos del afecto cada amanecida. Así que sumergirse en su itinerario vivencial es una alegría. Yo disfruté mucho con el diario que hoy recupero gracias a tus impresiones lectoras. Un fuerte abrazo

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    1. Una vez más, tu palabra es precisa y luminosa, y define a la perfección el itinerario del yo que Hilario refleja en sus "Diarios". Un placer, nuevamente, compartir afinidades.

      Un fuerte abrazo.

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  4. Muchas gracias a los tres: al padre de la crönica, a mi amigo el de la "eñe" y a mi querido Morante. Antonio, agradecido por tu lectura. Abrazos

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    1. Por lo que a mí me toca, Hilario, gracias a ti por compartir tu provechoso itinerario.

      Un fuerte abrazo.

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  5. Bueno, a mí el libro me costó unos eurillos, pero han sido magníficamente empleados. La forma de mirar el mundo que Hilario muestra en esta escritura al hilo de los días es, realmente, fascinante. Aunque, como dices, hay en su manera de escribir el tono y la sensibilidad propios de un poeta, la exactitud y precisión con que describe muchas escenas (esos encuentros fortuitos en la calle o en el metro, las relaciones de vecindad, los gajes del oficio docente, las impresiones del melómano, y sobre todo, los numerosos detalles que sirven para subrayar la alegría de fondo del amante-amado), demuestran también una gran pericia en el manejo de la narración. En suma, una excelente obra-en-marcha, de la que cabe esperar nuevos capítulos y que me ha llevado a buscar las entregas anteriores.

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    1. No podría estar más de acuerdo con tus impresiones sobre estos "Diarios", Alfredo. Vaya un fuerte abrazo. Y cuídate, que he visto que también tú (yo lo estoy) andas dando hospitalidad a los ejércitos de la tos.

      Lo dicho, un fuerte abrazo.

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    2. Querido Alfredo: Muchas gracias, más vale tarde que nunca, por tus palabras. Gracias por tu presencia en la presentación del libro. A ver si te animas a publicar tus diarios que sé que son formidables. Un abrazo. Ah, gracias, también, por desprenderte de esos eurillos, gracias a ellos puede cenar esa noche ;). Te escribo al correo.

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